
Esta columna la escribo desde mi ser feminista, desde la sororidad genuina y el respeto por los liderazgos femeninos como el de Jineth Bedoya, una mujer que nos enseña día a día con hechos y su poderoso ejemplo, sobre resiliencia, valentía, amor y resistencia creativa.
A quienes lideramos causas sociales por la equidad, igualdad de derechos y la no violencia, nos llena de fuerzas y motivación para no rendirnos, una referente como Jineth quien nos enseña que nunca es ni será hora de callar. Tuve el honor de conocerla hace muchos años y nos unió la historia de mi abuela centenaria, fue sensible, me escuchó atentamente y me habló de su historia, desde ahí conectamos y comenzó a hacer parte de mi lista de mujeres admiradas.
Hoy el país recibió la noticia de que ella decidió desistir de esperar una respuesta contundente del sistema de justicia colombiana, por el secuestro, la violación y la tortura de la que fue víctima en el año 2000. Cuando leí su carta, lo primero que pensé fue – Ella es una valiente – y luego reflexioné respecto al Estado fallido que somos, en el que la impunidad es protagonista en un gran porcentaje de los delitos contra las mujeres, como si la justicia se vistiera de “injusticia”, lentitud y atropello hacia las víctimas, y exaltación/protección a los victimarios.
Jineth no se rinde, nunca se rinde; Jineth con esa decisión nos da una lección de dignidad y sensatez. El legado que ella ha construido es inmenso, por ello, recibe el respeto y la admiración de muchas personas, hoy eso se confirmó con el apoyo que se lee en los comentarios de redes sociales, porque si hay alguien que nos ha enseñado a nunca callar, es ella.
Su caso ha sido escuchado en el mundo entero, ella es una defensora de las victimas de violencias sexuales, ha liderado campañas y procesos sin precedentes en Colombia y de alto impacto social, a pesar de todas las amenazas que ha recibido, sigue incomodando al sistema machista, violento y corrupto que asesina sueños, personas e historias.
Ella ha dicho: “Mi aspiración de justicia ha muerto”, dijo Bedoya en una rueda de prensa en la que leyó una carta dirigida a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) y a la fiscal general de Colombia, Luz Adriana Camargo, en la que señala que “queda para la historia del país la impunidad de su caso”

Sabemos que Jineth ha sido diligente y creyó en el sistema, si la justicia no ha sido contundente no fue por falta de diligencia de ella, sino por inoperancia absoluta del sistema judicial; en este sentido, hoy nos da una lección de dignidad y nos invita a repensarnos como Estado, sociedad, familia, organizaciones sociales, Mujeres, hombres, etc.
Perdónanos, Jineth te hemos fallado a ti y a todas las víctimas, que han tenido que padecer una y otra vez el dolor de la violencia, la impunidad y la indiferencia. Te ofrezco una sincera disculpa, porque seguimos viendo como atacan, matan y someten a las mujeres y las niñas, sin que logremos que ningún aparato político, económico y legal, actúe efectivamente.
Cada 25 de mayo, debemos recordar a cada víctima de violencia sexual de nuestro país, ese día tu vida se partió en infinitos pedazos como el de muchas mujeres que hoy tienen voz a través de ti, mujeres que viven con el peso de la violencia y además de la impunidad y normalización de estas.
Hoy no te rindes Jineth, han pasado 25 años y sabes que por más fiscales y entidades que tuvieron tu caso, los victimarios no han recibido la condena que merecen y tú tampoco la reparación, la justicia y la protección, como derechos que estos 25 años te han robado; a pesar de no contar con las garantías nunca te has callado, te has detenido, te has escondido, sigues siempre firme, porque eres una pequeña Gigante de grandes ligas.
Tú eres la justicia en plenitud, la hacedora de justicia social y restaurativa, en territorios olvidados, tu no recibiste la justicia y sinceramente que vergüenza de sistema el que nos tocó, pero tú, tu Jineth eres el ejemplo de liderazgo genuino y de tejedora de esperanzas.
Si hay algo claro es que tus victimarios a la fecha gozan de impunidad, que el Estado es fallido por ello, no en vano, en el año 2021 la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) condenó al Estado colombiano por violaciones a los derechos de Jineth. Si con este caso que es emblemático la justicia actúa así, imaginemos que se quedan encerrados en el miedo y el anonimato.
Entiendo que lo que pides no es solo castigo para los victimarios, sino reestablecer tu derecho a vivir sin miedo y en paz, sin que existan amenazas que te torturen y martillen ese dolor que se abrió el 25 de mayo del 2000, porque mientras los victimarios siguen libres tus amenazas aumentan.
Tu mereces todas las garantías para seguir dando vida a grandes procesos transformadores, restaurativos y esperanzadores, porque tu voz es la de miles de mujeres y sin duda, si una de nosotras vive con miedo, nos afecta a todas.
Te admiro, respeto y te sigo Jineth, hoy nos das una lección de dignidad y determinación, nunca te rindes, siempre te atreves. Adelante poderosa mujer.






