El fenómeno del frente frío ha generado recientes variaciones en las circunstancias climáticas de la Región Caribe colombiana, que incluye aumento en la velocidad del viento, mayor nubosidad, precipitaciones ocasionales y alteraciones en las condiciones marítimas. Ante este contexto, dialogamos con Roberto Rojano Alvarado, ingeniero industrial, magíster en Ingeniería Ambiental y doctor en Ingeniería Ambiental.
Rojano es investigador asociado de MinCiencias, profesor de Uniguajira y codirector del Grupo de Investigación GISA. Cuenta con 24 años de experiencia en investigación en Ciencias Atmosféricas, especialmente en modelación de calidad del aire, medición de contaminantes, caracterización de material particulado e inventarios de gases de efecto invernadero.
Desde su experiencia científica, el académico explica este fenómeno y sus implicaciones para el territorio.

Periodista (P): ¿Qué es el fenómeno del frente frío y por qué ocurre?
Roberto Rojano (RRA): Un frente es la interfaz entre dos masa con diferentes temperaturas. Dada esta situación, la menos densa (cálida) se desplaza sobre la más densa (fría). Cuando una corriente fría invade un sector ocupado por condiciones cálidas, se produce un frente frío. En ese proceso, la masa ascendente puede enfriarse hasta alcanzar el punto de rocío y generar precipitaciones.
(P): ¿Por qué está afectando a la Región Caribe en esta época del año?
(RRA): Esta zona del país puede verse afectada por frentes fríos debido a la dinámica estacional del hemisferio norte. La estación fría que ocurre entre los meses de diciembre, enero y febrero, genera masas de aire frío que alcanzan el mar Caribe.
La masa de aire frío y denso, avanza sobre el aire tropical cálido y húmedo, generando inestabilidad en la atmósfera y favoreciendo la formación de nubes y lluvias.
Cuando el frente frío interactúa con el aire cálido y húmedo característico de la Costa Norte, se pueden generar: aumento de la velocidad del viento, disminución leve de la temperatura, mayor nubosidad y lluvias ocasionales, incremento del oleaje y presencia de mar de leva.
(P): Existe un pronóstico de lluvias entre el 22 y el 26 de febrero. ¿Cuáles son las condiciones atmosféricas esperadas?
(RRA): La semana inició con la presencia de un frente frío al noroeste del mar Caribe, el cual podría generar lluvias de ligeras a moderadas durante los días lunes y martes, principalmente hacia los sistemas montañosos de la Sierra Nevada de Santa Marta, la Serranía del Perijá y sectores de la zona media del departamento de La Guajira.
Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), a partir del martes se espera la presencia de material particulado proveniente del polvo del Sahara en el Caribe. Este fenómeno viene acompañado de aire seco que actúa como un agente inhibidor en la formación de nubosidad y lluvias.
La interacción de este sistema atmosférico con el polvo del Sahara ocasiona que las precipitaciones no sean significativas durante los días martes y miércoles.
En términos atmosféricos, el polvo del Sahara actúa como un factor de estabilización termodinámica que puede atenuar el impacto pluviométrico del frente frío, aunque no necesariamente sus efectos eólicos y marítimos.

(P): Ante estas condiciones climáticas, ¿qué acciones deberían adoptarse para minimizar los riesgos en el departamento?
(RRA): De acuerdo con los reportes del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), los departamentos que requieren especial atención son Córdoba, Sucre, Bolívar, Atlántico, Magdalena, Cesar y La Guajira. En este contexto, es fundamental que las autoridades territoriales mantengan un monitoreo permanente de los niveles de ríos, arroyos y zonas propensas a inundación, y que refuercen acciones preventivas como la limpieza de drenajes urbanos para facilitar el flujo del agua. Asimismo, resulta clave anticiparse a posibles emergencias mediante la organización de rutas de evacuación, la adecuación de albergues temporales y la comunicación constante con la Sala de Crisis de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
Para la comunidad se recomienda evitar transitar, ya sea a pie o en vehículo, por zonas inundadas, así como abstenerse de tener contacto con aguas estancadas. En caso de que el agua ingrese a las viviendas, es importante desconectar el suministro eléctrico para prevenir accidentes. También se sugiere consumir únicamente agua potable o previamente hervida y atender de manera oportuna las indicaciones emitidas por las autoridades locales, especialmente si se ordena evacuar hacia sitios seguros. Durante tormentas eléctricas, es preferible no refugiarse bajo árboles ni permanecer cerca de postes, cables caídos o estructuras metálicas.
En cuanto a los sectores estratégicos, la zona de infraestructura y transporte debe identificar tramos críticos e implementar cierres preventivos cuando sea necesario. El ámbito de la salud, por su parte, debe fortalecer la vigilancia epidemiológica y promover medidas de higiene y saneamiento básico que reduzcan riesgos posteriores a las lluvias. Finalmente, el campo turístico tiene la responsabilidad de mantener informados a los visitantes sobre las condiciones climáticas y las posibles restricciones, priorizando siempre la seguridad.






