
Aunque escribo estas líneas a título personal, este escrito recoge el sentir y la expresión de la mayoría de los miembros del Consejo Departamental de Cultura cuya actuación en el proceso de escogencia de la terna para la gerencia del Fondo Mixto de Cultura ha sido injustamente sometida a la picota pública por parte de algunas personas con notorio interés en el tema. En diversos medios, oficiales y cuentas anónimas de redes sociales, se han calificado tanto la convocatoria organizada por el Consejo de Cultura como la escogencia del gerente por parte de la Junta Directiva del Fondo Mixto con calificativos como “cuestionada”, “polémica”, “amañada”, “viciada” o “ilegal”. Tales descalificaciones provienen de aspirantes que se quedaron en el camino, de quienes no obtuvieron los votos suficientes, de la corriente prooficialista detrás del gobernador y de algunos periodistas sesgados que obran por amiguismo con algunos de los interesados.
Ante esto, quiero hacer algunas precisiones. La primera, que yo recuerde desde que existe la elección de terna para gerencia de Fondo Mixto se han interpuesto derechos de petición, tutelas, impugnaciones, reclamaciones. Si esto tenemos, entonces todas las ternas han sido “cuestionadas” o “polémicas”. Sin embargo, esta vez el ruido mediático ha sido desproporcionadamente mayor y eso solo tiene una razón: detrás de todo está el poder del gobernador Jairo Aguilar Deluque, cuya candidata quedó por fuera de la terna que los consejeros de cultura eligieron para la gerencia del Fondo Mixto. Por mucho que se busquen justificaciones y dudas jurídicas, lo cierto es que, si hubiera ganado la terna respaldada por el gobernador y hoy su candidata estuviera elegida como gerente, no habría esta tormenta jurídica ni el Consejo de Cultura ni la Junta Directiva del Fondo Mixto estarían siendo tan vilipendiados por opinadores y la prensa de línea oficialista.
Como segundo aspecto, una convocatoria es ilegal o viciada cuando una autoridad competente así lo determina. Hasta ahora no existe ningún fallo, sentencia ni providencia que declare la nulidad del proceso. A pesar de que los reclamantes solicitaban suspender la convocatoria, ninguna de las dos tutelas que presentaron ante el Consejo Departamental les concedió una medida cautelar. Mal hubiese obrado el Consejo y la Junta Directiva al violar el derecho de quienes seguían en el proceso al hacer trizas el cronograma de la convocatoria sin un fallo judicial. Sin embargo, un periodista que oficiaba de abogado sin título, se atrevió a publicar su interpretación según la cual el solo hecho de admitir una tutela ya obligaba a paralizar la convocatoria. Aquí hago una analogía: ¿Acaso la Registraduría suspende el cronograma electoral hasta que todas las demandas, recursos, peticiones y tutelas sean falladas de fondo? No lo creo.

Como tercera claridad, causa curiosidad que lo que antes se consideró normal ahora se someta a un riguroso cuestionamiento. Por ejemplo, los cambios en los estatutos del Fondo Mixto de hace más de un año que permiten la reelección. Ese documento institucional ha sido reformado por todas las juntas directivas que han presidido la entidad. César Henríquez lo hizo para prolongar su gerencia por dos años, y los opinadores (me exceptúo) ni la prensa le hicieron ruido. Varios gerentes se postularon a la reelección y tampoco hubo polémica como ahora. Por otra parte, el señor gobernador es presidente de la Junta Directiva del Fondo Mixto, y él y sus delegados no votaron en contra del mecanismo de reelección. Ahora sus asesores y columnistas lentejos quieren objetar tardíamente esa reforma porque no les convino. Aguilar Deluque también preside el Consejo de Cultura, donde lleva más de un año sin hacer presencia, pero tampoco se presentó para ejercer liderazgo en las sesiones en las que se escogió la terna ni para la elección de la gerencia ante la Junta Directiva. El hombre le dio la espalda al proceso y ahora quiere culpar a otros por no haber tenido éxito en su apuesta.
Inicialmente, el gobernador envió una delegada pidiendo que se aplazara la escogencia, y el resto de la Junta Directiva fue tan respetuosa con la investidura del gobernador que, pudiendo elegir ese día, aceptó la nueva fecha, a la cual tampoco asistió el gobernador. Ahora se habla de “irrespeto” al gobernador, cuando fue él quien se excluyó del proceso y nunca dio cara. Pero, ahondando en el tema, Aguilar solo estaba esperando a que se devolviera la terna en cualquiera de los dos fallos pendientes. Al final, un día antes, la jueza que lleva el caso Karen Sánchez, no concedió medidas cautelares y, pocos días después, se cae la tutela de María Isabel Cabarcas: dos rounds para el Consejo de Cultura.

Por otra parte, vaya sorpresa. ¿Saben ustedes quiénes han perfeccionado y definido las respuestas a los múltiples requerimientos que buscan detener el proceso? Los abogados de la misma Gobernación de La Guajira. Es una paradoja que un asesor jurídico de la Gobernación, el propio gobernador y su columnista de respaldo, Baquero Bracho, quieran crear la narrativa de una convocatoria viciada cuando un grupo de siete abogados de la Gobernación ha denegado las pretensiones de los peticionarios.
Un cuarto aspecto se relaciona con el mecanismo de plancha que utiliza el Consejo de Cultura para elegir la terna. Algunos opinadores con aires de “juristas” han postulado que DEBIÓ ser por voto nominal. El Consejo se rige por sus propios acuerdos y no a conveniencia de la opinión pública, y su reglamentación establece que existen esos dos mecanismos y que, antes de la votación, se decide cuál se aplica. En todas las elecciones de terna para el Fondo Mixto se ha votado y se ha usado ese mecanismo de planchas; no veo por qué la polémica ahora, cuando ha sido costumbre. Cuando se aplica la postulación de ternas que simplifica el proceso, ningún consejero está obligado a incluir en esta a personas por las que no quiere votar. Por tal razón, dos candidatas quedaron por fuera. Hubiera sido cualquiera el mecanismo de votación; no habrían obtenido ningún voto, dice la lógica; así que no se vulnera el derecho a la igualdad.
Por último, aunque ya algunos interrogantes han sido respondidos, quiero acotar algunas preguntas del columnista Hernán Baquero, de quien no me sorprende su férrea defensa de la narrativa oficial, pues todas las semanas lisonjea a cualquiera que ocupe un alto cargo. Los requisitos para esta convocatoria son los mismos que los de las anteriores y provienen de la legislación cultural que usted desconoce, por lo que miente cuando afirma que los requisitos fueron “excesivamente abiertos y con mínimos requisitos”. Es más, el espíritu de toda convocatoria debe ser la pluralidad y, si los requisitos hubieran sido más estrictos, la candidata oficial no habría sido aceptada. La verificación de las hojas de vida no “falló” y ya los jueces le están dando la razón al Consejo de Cultura. Por otra parte, el presidente de la Junta del Fondo Mixto nunca se presentó, así que si quería incidir en la elección, no debió enviar “recados” confusos por parte de emisarios. Así que su narrativa de querer enlodar el proceso por presunta “falta de transparencia” se estrella contra la evidencia y lo que sí muestra es que le está haciendo los mandados a su jefe de turno. Concluyo diciendo que ojalá cuando se emitan los fallos pendientes, esas mismas personas que hoy echan lodo al Consejo Departamental de Cultura cojan una toallita para limpiar el nombre que macularon.






