
La muerte de Miguel Andrés Pitre Ruiz, asesor de la gobernación de Gobernación de La Guajira, en el accidente ocurrido en la vía Manaure–Riohacha, deja un vació profundo en varios ámbitos de su comunidad y región. El impacto ha sido tan fuerte que todavía la gente no lo puede creer,pareciera una pesadilla que se estuviera viviendo. Cuanta tristeza y dolor nos genera su partida tan tempranera.
A continuación reflexiono la pérdida irreparable de mi amigo Migue, de ese gran profesional, estudioso y dedicado en el sector público y con una visión de gobernanza que asombra aún despues de fallecido.
En lo institucional, la partida de Miguel Andrés representa la pérdida de un puente importante entre la administración departamental y muchas comunidades de La Guajira. Como asesor, su papel no era meramente técnico: su conocimiento local y departamental, su red de relaciones y su compromiso contribuían a acercar decisiones de gobierno a las realidades del territorio. Ese conocimiento y sensibilidad difícilmente serán reemplazados de inmediato.

En lo político, su fallecimiento se da en un momento en que —según reportes periodísticos— estaba explorando posibilidades electorales: buscaba convertirse en representante a la Cámara.
Con su muerte, se interrumpe esa opción, lo que modifica los escenarios de liderazgo local, posiblemente dejando espacios huérfanos que él aspiraba a ocupar con visión de largo plazo.Migue era un soñador pero con los pies sobre la tierra.
Para su familia —y en particular para su hermano, también fallecido, y sus seres queridos— este hecho significa una tragedia irreparable. Más allá del dolor personal, se rompe un vínculo de soporte, de sueños compartidos y de proyectos colectivos. En comunidades como las de La Guajira, donde las relaciones familiares suelen entrelazarse con lo social, la pérdida reverbera en muchos hogares, amistades y allegados. La Guajira entera llora su partida,especialmente nuestro gobernador Jairo Aguilar, su esposa Sara y todo el gabinete departamental y los funcionarios de la gobernación donde era tan querido.
En lo comunitario, la ausencia de Miguel Andrés podría generar un “desconcierto” entre quienes veían en él una voz respetada, una figura de confianza. Muchas comunidades —especialmente en municipios como Manaure, Riohacha, en la media guajira, en el sur, en Dibulla y La Punta su tierra de origen o zonas de influencia—donde era tan querido, pierden a un interlocutor que conocía sus problemáticas, que podía defender sus causas, y que tenía la cercanía para interceder ante instancias de gobierno.
En lo social, su muerte reaviva el dolor por accidentes de tránsito en La Guajira, una realidad que afecta con frecuencia a la población. Este suceso —junto a la pérdida de su hermano— visibiliza nuevamente los riesgos del tránsito en vías departamentales y la necesidad de mayor inversión en seguridad vial, infraestructura y conciencia ciudadana. Su partida podría impulsar reclamos comunitarios por mejores condiciones viales, prevención de siniestros y compromiso estatal. Que dolor para su familia para esa madre abnegada con la pérdida de su hija que va a tener un año de su fallecimiento y ahora sus dos hijos. No es fácil lo que está viviendo ella y su familia.
En lo simbólico, su vida representaba una esperanza para muchos jóvenes: un ejemplo de superación, de formación —era abogado— y de dedicación al servicio público desde lo local. Su pérdida deja un hueco simbólico: una promesa truncada, un camino sin continuar, una aspiración para las nuevas generaciones que buscaban en él un referente.
En lo salarial y profesional, la Gobernación pierde a un abogado con conocimiento del contexto local, con experiencia, con sensibilidad hacia las problemáticas sociales. Esa experticia —con sus matices, contactos y compromisos— no se compensa fácilmente, lo que podría ralentizar proyectos, diluir iniciativas o empobrecer la capacidad técnica para atender ciertas problemáticas del departamento.
En lo del tejido relacional, su ida rompe redes de soporte, alianzas políticas y comunitarias. En regiones pequeñas o medianas como muchas zonas de La Guajira, las relaciones personales importan tanto como las institucionales. Perder una figura como él debilita iniciativas colectivas, disminuye la cohesión entre sectores y genera incertidumbre sobre quién tomará su lugar. Por ahora nadie lo reemplazará. Como se sentirá Jairo ante su partida. Recuerdos y nostalgias le llegaran con tristeza y dolor pero tambien lo recordará con alegría con esa alegria contagiosa que Migue trasmitia.
En el plano emocional, la comunidad sufre un duelo colectivo. El dolor compartido —por su familia, amigos y habitantes de su tierra— deja una herida difícil de cicatrizar. Más allá del luto, hay una sensación de injusticia, de pérdida prematura, de sueños rotos, que generan tristeza, desconfianza y desencanto en muchos. Cuanto nos duele tu partida mi amigo Migue, con mi sobrino Diego hiciste equipo, hiciste amistad y hermandad, construiste esperanza y experiencia con él por ello el dia de tu fallecimiento lloraba desconsolamente. Que vaina la muerte.
Pero, paradójicamente, ese mismo vacío podría convertirse en motor de cambio. La tragedia llama a la reflexión colectiva sobre valores: la importancia de la vida, la responsabilidad vial, el valor del liderazgo local, la urgencia de estructurar relevo institucional. La comunidad —y la gobernación— honrar tu memoria retomando sus aspiraciones, renovando compromisos, fortaleciendo participación ciudadana, construyendo una gobernanza más cercana, comprometida y humana.
En definitiva, la muerte de Miguel Andrés Pitre Ruiz deja un hueco tangible y simbólico: institucional, político, social, comunitario, familiar y emocional. Pero también deja una deuda de esperanza: con él se va una vida que representaba ilusión, compromiso, futuro —y su legado puede servir para fortalecer el tejido social de La Guajira, si su comunidad así lo decide. Adios caro amigo, dejas un gran vacío en tu familia, en la gobernacion especialmente en nuestro gobernador Jairo Aguilar con quien recirriste La Guajira no solo en campaña sino en estos dos años como gobernador, en tus amigos tus compañeros de labores, en tu pueblo y en los miles de amigos con quienes construirte sueños en bien de tu guajira del alma.






