
- “Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, después de azotarlo para que fuera crucificado”.
Marcos 15.
Una verdad sin mentira brilla aún más en medio del silencio. El arresto y el interrogatorio de Jesús se dieron en las primeras horas de la mañana. El juicio se realizó muy de mañana (Mc. 15:1), de manera expedita y con muchas irregularidades. Ante la dificultad de hallar algún delito en Jesús, le acusan de blasfemia. Los líderes religiosos de esa época no tenían el poder para ejecutar a alguien, por lo que piden al gobernador que lo haga.
Los principales sacerdotes levantan falsos cargos en contra de Jesús, así que Pilato lo interroga. Jesús reconoce ser Rey, pero guarda silencio respecto a los delitos falsos que le imputan. Pilato se queda sorprendido al ver a Jesús guardar silencio. *Es imposible ocultar la verdad y ni el silencio más profundo, ni el ruego más agudo podrá ahogarla.
Una fe correcta conlleva entendimiento y acciones responsables. Pilato tenía el deber de juzgar con justicia. Él sabía que los principales sacerdotes habían entregado a Jesús por envidia. Es más, hasta preguntó con indignación: ”(…) qué mal ha hecho?” (v. 14). A simple vista, pareciera que Pilato es un hombre justo y trata de ponerse del lado de Jesús. Pero al final, deja en libertad a Barrabás, un homicida, y entrega a Jesús para ser crucificado, sabiendo que es un hombre completamente inocente.

En todo caso, es un hombre que no conoce la compasión o el arrepentimiento. Pues, queriendo satisfacer al pueblo (v. 15), desecha la justicia. Hay cosas más importantes que el conocimiento y la empatía: no renunciar a la verdad y a la justicia, y tomar decisiones responsables y correctas.
Finalmente, el Hijo de Dios es sentenciado a la cruz por la envidia de los líderes judíos, la ignorancia espiritual de la gente y la decisión irresponsable de Pilato, entre otros motivos. A lo largo de aquel proceso, Jesús solo revela Su identidad como Rey, pero no se defiende. Su silencio demuestra que es Él quien tiene el liderazgo del juicio y no Pilato o los líderes religiosos.
Así, Jesús continúa avanzando por el camino de la cruz en silencio, para cumplir con la obra de la redención de la humanidad. Jesús llevó a cabo la misión que le encomendó Dios con obediencia y no solo de palabra. Solo el camino de la cruz y la completa obediencia pueden consumar el resto del deber de Cristo.
Jesús cargó con la cruz para cumplir con su misión de salvar a la humanidad, obedeciendo la voluntad de Dios.
Dios les guarde.






