
Hace unos días el jugador de futbol – Javier “Chicharito” Hernández” expuso en sus redes sociales un par de consideraciones altamente machistas, sexistas y alejadas de todo argumento equitativo entre géneros; que convocaban a continuar sometiendo a las mujeres a la opresión del machismo, a estereotipos castradores de libertades y garantías de los derechos.
Él se percibía convencido de estar haciendo la mejor – evangelización– de una lección de equidad y respeto, de amor e inclusión, cuando, por el contrario, destilaba el peligro del machismo vestido de falsa bondad, el riesgo de seguir escindiendo las energías masculinas y femeninas desde roles de privilegios para ellos y de sometimiento para las mujeres.
Mi opinión respecto a las declaraciones de (chicharito) es que sus criterios son discriminatorios, opresores y bastante estereotipados sobre las mujeres y lo que debemos ser y hacer según él; son una clara radiografía del patriarcado estructural y sistemático en el que vivimos y nos hundimos como humanidad, cada vez que normalizamos que una voz machista decida sobre la libertad y los derechos de las mujeres.

En medio de este suceso, celebro la resistencia mostrada por la sociedad en general mediante sus redes sociales, de algunos medios de comunicación, algunas deportistas y organizaciones feministas, esto informa que estamos despertando y que las MICROVIOLENCIAS vestidas de una perversa buena intención deben seguir siendo desenmascaradas para avanzar hacia realidades libres de opresiones y violencias arraigadas.
Hay que seguir en el camino transformador de las prácticas patriarcales, a todos los chicharitos del mundo les digo, que sin duda las mujeres estamos avanzando y que para ello no estamos erradicando ninguna masculinidad, es pertinente que chicharito y sus miedos a perder el poder (dominante) no se siga esparciendo por el mundo.
Hay que seguir alertas a desarraigar las practicas patriarcales desde nuestras cotidianidades y a no dejarnos engañar por la sutileza con la que algunas se presentan.
Las narrativas del jugador solo son una muestra de que la humanidad necesita una transformación profunda, en la que mujeres, hombres y diversidades sexuales puedan vivir libres, seguras y felices, sin imposiciones machistas que marchiten esperanzas y derechos. Definitivamente, el machismo es perverso, aunque se vista de falsa “bondad”.






