Edicion abril 12, 2026
El "efecto Jairito"
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Columnista - Hernán Baquero Bracho
Columnista – Hernán Baquero Bracho

El llamado “Efecto Jairito” se ha convertido en un fenómeno político y social en el departamento de La Guajira, estrechamente ligado a la gestión del gobernador Jairo Aguilar Deluque. Este concepto surge para describir el alto nivel de favorabilidad, cercanía ciudadana y capacidad de ejecución que ha caracterizado su administración desde el inicio de su mandato, consolidándolo como una de las figuras más destacadas del Caribe colombiano.

En esencia, el “Efecto Jairito” representa una conexión genuina entre el gobernante y la ciudadanía. No se trata únicamente de cifras en encuestas, sino de una percepción colectiva de confianza que se ha mantenido por encima del 78%, algo poco común en escenarios políticos marcados por el escepticismo y la desconfianza.

Uno de los pilares fundamentales de este fenómeno es el carisma personal del mandatario. Su estilo cercano, espontáneo y empático ha permitido que comunidades históricamente olvidadas sientan que hoy tienen un interlocutor directo en la Gobernación. Este vínculo emocional fortalece su imagen y genera un respaldo popular sólido.

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A ello se suma el cumplimiento de su programa de gobierno, un factor determinante en la consolidación de su liderazgo. Bajo el lema “Cumpliendo la Palabra”, su plan de desarrollo ha dejado de ser un documento técnico para convertirse en una hoja de ruta visible en acciones concretas que impactan la vida diaria de los guajiros.

Los programas sociales han sido una de las principales banderas de su administración. A través de iniciativas enfocadas en la niñez, las mujeres, los adultos mayores y las comunidades indígenas, se ha logrado ampliar la cobertura institucional y reducir brechas históricas en el departamento.

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Otro componente clave del “Efecto Jairito” es la apuesta por la repotencialización del turismo. La Guajira, con su riqueza natural y cultural, ha sido proyectada como un destino estratégico, impulsando la economía local y generando nuevas oportunidades de empleo e inversión.

En materia de infraestructura, uno de los logros más destacados ha sido la culminación de obras inconclusas, muchas de ellas catalogadas como “elefantes blancos”. Esta gestión no solo recupera recursos públicos previamente desperdiciados, sino que devuelve la confianza en la institucionalidad.

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El acceso al agua potable ha sido otro de los ejes transformadores. A través de la Empresa de Servicios Públicos de La Guajira (ESEPGUA), se han impulsado proyectos que buscan llevar este recurso vital a las comunidades más vulnerables, especialmente en zonas rurales y dispersas.

Este enfoque social y estructural ha permitido que la administración no se limite a soluciones temporales, sino que avance hacia transformaciones sostenibles. El impacto de estas políticas se refleja en indicadores de bienestar y en la percepción positiva de la ciudadanía.

El “Efecto Jairito” también se explica por una narrativa de cambio generacional en la política guajira. Representa una nueva forma de gobernar, menos distante y más orientada a resultados, que contrasta con prácticas tradicionales que generaron rezagos en el pasado.

En el ámbito político, su alta popularidad ha comenzado a influir en otros liderazgos regionales. Su modelo de gestión se convierte en referencia para alcaldes y dirigentes que buscan replicar su cercanía con la gente y su capacidad de ejecución.

Asimismo, su liderazgo ha trascendido las fronteras departamentales, posicionándolo como uno de los gobernadores mejor valorados del Caribe colombiano. Esto le permite tener mayor incidencia en escenarios nacionales y en la gestión de recursos para La Guajira.

No obstante, el “Efecto Jairito” también implica grandes desafíos. Mantener altos niveles de aprobación exige resultados constantes y la capacidad de responder a problemáticas estructurales como la pobreza, el desempleo y la desigualdad.

En este contexto, la sostenibilidad de su imagen dependerá de la continuidad de sus políticas y de su habilidad para adaptarse a nuevas demandas sociales. La expectativa ciudadana es alta, y el margen de error se reduce en la medida en que crece su reconocimiento.

En conclusión, el “Efecto Jairito” es una combinación de carisma, gestión eficiente, cumplimiento de promesas y cercanía con la gente. Más que un fenómeno pasajero, se perfila como un modelo de liderazgo que ha logrado reconectar la política con la ciudadanía en La Guajira, marcando un antes y un después en la administración pública del departamento. El llamado “Efecto Jairito” se ha convertido en un fenómeno político y social en el departamento de La Guajira, estrechamente ligado a la gestión del gobernador Jairo Aguilar Deluque. Este concepto surge para describir el alto nivel de favorabilidad, cercanía ciudadana y capacidad de ejecución que ha caracterizado su administración desde el inicio de su mandato, consolidándolo como una de las figuras más destacadas del Caribe colombiano.

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