Edicion marzo 24, 2026

EL ARREPENTIMIENTO GENUINO ANTE DIOS

EL ARREPENTIMIENTO GENUINO ANTE DIOS
Publicidad

Comparte

Rvdo. Robinson Mejía Iguarán
Rvdo. Robinson Mejía Iguarán

10. “¡Crea en mí, Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí!”.

Salmos 51.

El salmo 51, trata sobre el arrepentimiento del pecado cometido por David (2 S. cap. 11–12). Arrepentirse, no significa confiar en su propia devoción o méritos, sino estar dispuesto a aceptar el justo castigo de Dios, y clamar por Su misericordia. David reconoce de corazón el pecado cometido (v. 3).

Publicidad

Podemos arrepentirnos, en verdad, cuando reconocemos el pecado que nos oprime, y oímos la voz de nuestra conciencia, como con un megáfono. David pudo engañar a los hombres, pero no a Dios. Él escudriña nuestro andar y conoce todo de nosotros. El pecado nos lleva al estancamiento espiritual y atenta contra el gozo de la salvación.

Dios purifica el corazón y el espíritu de aquel “que se arrepiente de verdad”, y envía al Espíritu Santo a morar dentro de nosotros.

Publicidad

David fue el terapeuta musical de rey Saúl. Vio de cerca, el dolor y la miseria de Saúl, al ser abandonado por Dios por no arrepentirse después de desobedecer. A diferencia de Saúl, David se arrepiente con el corazón, contrito y humillado (Sal. 51:17). Cuando es reprendido por el profeta Natán por sus pecados, no presenta un sacrificio a la ligera, sabiendo que el sacrificio en sí no complace a Dios, sino un corazón contrito.

Dios desprecia, los sacrificios presentados por compromiso, pero no mira de lejos a un corazón contrito y humillado. David ora por Jerusalén, ya que sus pecados como rey pueden afectar a toda la nación (Sal. 51:18-19). La voluntad de Dios para con Su pueblo escogido, no es el juicio, sino el arrepentimiento.

Publicidad

El que se arrepiente con un corazón contrito y humillado, halla misericordia.

David reflexionó y se arrepintió de corazón por el pecado que había cometido. No solo buscó el perdón de sus pecados, sino que anheló la gracia de Dios y deseó renovar su corazón a través de la obra del Espíritu Santo.

Conoció la presencia continua del Espíritu por medio del arrepentimiento y confiesa que el sacrificio que Dios recibe con gozo, no es ni más ni menos que el de un espíritu quebrantado. Además, que Dios ve nuestro corazón y no ignora al corazón herido y arrepentido.

Debemos anhelar humildemente la gracia de Dios y ser fieles que adoran con un espíritu quebrantado y desesperado

Dios restaura el gozo de la salvación en quien se arrepiente con un corazón quebrantado.

Dios les guarde.

Publicidad

úLTIMAS NOTICIAS

Noticias Más Leídas

Publicidad
Publicidad