
15. “Así que no oyó el rey al pueblo, pues era un designio de Jehová para confirmar la palabra que había dado a Jeroboam hijo de Nabat por medio de Ahías, el silonita”.
1 Reyes 12.
El líder violento y áspero no es bien recibido por el pueblo. Así trata Roboam al pueblo, cuando se presenta al tercer día después de conocer su petición. Ha determinado hacer más pesado el yugo y tratarlos con violencia, conforme a la sugerencia de los criados jóvenes. Él pensó que haciendo esto, lograría tener mayor reconocimiento de su autoridad y el pueblo se sometería a él.
No obstante, la decisión de Roboam solo acelera la división del reino. La Biblia señala que esta decisión vino de Dios, para confirmar la palabra dada a Ahías (v. 15). Así, Dios juzga la incredulidad y la apostasía de Salomón. El juicio de Dios consiste muchas veces en dejar que el hombre tome decisiones necias e incorrectas.
El pueblo no seguirá a un líder que desprecia su petición. Roboam se niega a quitar el yugo del pueblo y este declara no tener parte con la casa de David, y vuelve a su hogar. “No tenemos herencia en el hijo de Isaí” (v. 16), este pasaje significa que no reconocerán más como su rey a uno de la casa de David. Cuando esto ocurre, Roboam envía a Adoram para negociar con el pueblo, pero la situación se ha tornado irreversible y Adoram pierde su vida.

Al final, Roboam gobierna sobre la tribu de Judá y de Benjamín, y Jeroboam reina sobre las demás tribus. Así termina la era del reino unido y da lugar al reino dividido, gobernado por Jeroboam la parte de Israel el norte; y Roboam, Judá el reino del sur.
La respuesta de Roboam a la petición del pueblo de aligerar la condena anuncia el comienzo de la historia de la división de Israel. Roboam estimula sus propios deseos siguiendo las palabras aduladoras de sus jóvenes criados y, en consecuencia, Jeroboam y las diez tribus de Israel le dan la espalda. Detrás de todo esto está Dios, quien cumple con Su Palabra.
El fiel que sabe esto, se esfuerza a cada instante para discernir y elegir lo que le complace a Dios. Cuando reconozcamos que Dios es quien gobierna nuestras vidas y la historia del mundo, podremos obedecer Su Palabra en toda situación y avanzar por el camino de la fe
Los creyentes deben reconocer la soberanía de Dios y tomar las decisiones correctas con la sabiduría de Dios. Dios les guarde.






