Edicion marzo 26, 2026

Antroponimia guajira: apellidos

Antroponimia guajira: apellidos
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Columnista - Abel Antonio Medina Sierra – Investigador cultural
Columnista – Abel Antonio Medina Sierra – Investigador cultural

Un apellido es un patronímico, o sea, la denominación que engloba a toda una familia por su linaje y complementa el nombre propio. Surgieron posteriormente los nombres para distinguir al grupo familiar de otros.

En Colombia, los apellidos con mayor densidad demográfica son Rodríguez, Martínez, García, Gómez, López, González, Hernández, Sánchez, Pérez y Ramírez.  De esto se desprende también que, en La Guajira, son también los más comunes en todos los municipios. También es notorio que muchos wayuu sean portadores de estos apellidos debido a las campañas de “castellanización” y “cristianización” de los misioneros españoles en siglos pasados, que, al bautizar en romería a los wayuu, hicieron que un Uriana pasara a ser Ramírez; un Jarariyú se convirtiera en González o un Apushana se volviera López o Gómez.

En La Guajira, los más autóctonos serían los que inicialmente designaban los clanes wayuu y que luego pasaron a ser apellidos. Según mapeos de herramientas como Forebears, el apellido más común y con mayor densidad en La Guajira es Pushaina.  Éste comparte preferencias con Uriana, Ipuana, Epinayú, Epieyú y Jusayú. Es de anotar que, los anteriores apellidos se han convertido en hegemónicos desplazando a otros que ya casi están en extinción como Sijuunna, Ulewala, Girnú, Uliyuu, Pausayuu y Wouriyuu (Gouriyú).

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Por otro lado, la influencia y el contacto con el territorio venezolano hacen que de este lado colombiano se encuentren apellidos de origen español, pero con fuerte arraigo en La Guajira venezolana como: Palmar, Boscán, Montiel, Farías, Urdaneta, Pirela, Pocaterra y Semprún, entre otros.  Otros apellidos hispánicos muy apropiados por los wayuu son: Cambar, Tiles, Aguilar, Ramírez, Palacios, González, Gómez, Paz, Silva, Fernández, Pacheco, Reverol, Larrada; a los que se añaden Weber (de origen germánico) y el Cohen (sefardí).

En lo que respecta a las etnias de la Sierra Nevada de Santa Marta con asentamientos en La Guajira (ikka, kogui y wiwa), los apellidos más comunes son Nieves, Torres, Coronado, Montero, Loperena, Salabata, Izquierdo, Villafañe y Maestre.

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Hay apellidos que son muy emblemáticos en La Guajira, por lo general, se pueden encontrar en todas las microregiones (norte, centro, noreste y sur). De tal manera que, en cualquier rastreo digital, encontrarán una mayor densidad de estos en este departamento, a veces compartida con otro. Según esto, los apellidos más característicos de La Guajira son: Suárez, Aguilar, Camargo, Iguarán, Aragón, Amaya, Valdeblánquez, Bonivento, Fuentes, Medina, Duarte, Pinto, Peñaranda, Deluque, Manjarrés, Arregocés, Redondo, Pimienta, Barros, Toro, Joiro, Robles, Fragozo y Romero, entre otros. Precisión necesaria: para algunos de estos apellidos, La Guajira comparte la mayor densidad en el país con otros departamentos, así: Cotes (con Magdalena), Acosta (con Atlántico), Zuleta (con Antioquia), Ariza (con Santander) y Quintero (con Santander y Antioquia) y Sierra (Bogotá, Cundinamarca y Huila).  

Partiendo de esto, se puede aseverar con toda certeza que, en cualquier lugar del país donde usted encuentre un Camargo, Valdeblánquez, Iguarán, Pimienta, Barros, Redondo (o Arredondo), Cotes, Bonivento, Fragozo o Deluque, es o tiene su origen en este departamento.

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Habría que añadir que, varios de estos apellidos cada vez son más frecuentes en los vecinos departamentos de Cesar y Magdalena por el constante interflujo migratorio. En el caso de ciudades como Valledupar, por lo menos una de cada 10 familias proviene del sur de La Guajira y, municipios cesarenses como Becerril y San Diego fueron colonizados por familias provincianas.   

Ya desglosando por microregiones, hay apellidos muy asociados a ciertos municipios. Si usted conoce un Iguarán, Aguilar o Bonivento, seguramente proviene del norte de La Guajira. Apellidos como Ustaris, Orcasitas, Cuello, Daza, Urbina, Farfán, Dangond o Liñán nos hacen jurar que tienen origen en el sur-sur del departamento. De igual manera, apellidos como Redondo, Pimienta, Movil, Rivadeneira y Murgas tienen fuerte arraigo en la zona de la Troncal del Caribe (desde Camarones hasta Palomino).

A continuación, veamos un desglose de los apellidos que tienen mayor densidad por municipios o que son muy representativos (no exento de omisiones):

  • Riohacha: Zúñiga, Romero, Ávila, Bonivento, Rosado, Freyle, Correa, Pinedo, Roys, Mejía, Melo, Ballesteros, Lopesierra, Sierra, Lanao, Lubo, Ezpeleta, Acosta, Márquez, Bermúdez, Gutiérrez, Barros, Pichón, Curvelo, Arteta, Escudero, Salas. En los pueblos del sur de Riohacha son muy comunes:  Córdoba, Levette, Ibarra, De Armas, Rojas, Peñaranda, Quintero, Moscote y Medina.
  • Troncal del Caribe (Desde Camarones hasta Palomino): Suárez, Rivadeneira, Movíl, Pimienta, Redondo, Arredondo, Mena, Benjumea, Lindo, Campo, Moscote, Padilla, Murgas, Alvarado, Arévalo, Coronado, Ceballos, Castrillo, Del Prado.
  • Uribia: Almazo, Valdeblánquez, Aguilar, Iguarán, Morales, Afanador, Urdaneta, Fuminaya, Ruiz, Pana, Tiles. 
  • Manaure:    Meza, Robles, Mengual, Julio.
  • Albania: Gil, Ustate, Sarmiento, Ojeda, Pérez, Pinto, Duarte.
  • Hatonuevo: Duarte, Palmezano, Ortiz, Luque.
  • Barrancas: Pinto, León, Cerchar, Figueroa, Soto, Estrada, Covo, Mejía, Ospino, López, Peláez, Carrillo, Ucross, Díaz, Zárate, Campuzano, Inciarte, Saltaren.
  • Fonseca: Bravo, Molina, Medina, García, Peralta, Pitre, Mendoza, Velásquez, Acosta, Toncel, Marulanda, Bonilla, Fonseca, Rincones, Parodi.  
  • Distracción: Caicedo, Gámez, Benjumea, Nieves.
  • San Juan: Orozco, Daza, Cuello, Hinojosa, Mendoza, Plata, Urbina, Egurrola, Fuentes, Millian, Fragozo, Carrillo, Manjarréz, Argote, Vega, Calderón, Maestre, Oñate, Mindiola, Gámez, Núñez, Cujia.
  •  El Molino: Zabaleta, Vence, Montero, Salinas, Olivella, Petit, Oñate, Rosado, Urbina, Balcázar.
  • Villanueva: Contreras, Villeros, Dangond, Bendeck, Rosado, Cabello, Botello, Orozco, Daza, Quintero, Baquero, Araújo, Kammerer, Celedón, Socarrás, Cárdenas, Romero, Acosta, Ovalle, Bolaños, Bula, Plata, Amaya, Jiménez, Fernández, Yaguna, Mendoza, Guerra, Saurith, Cuadrado, Ustaris, López, Zuleta, Peñaloza, Salas y Escobar.
  • Urumita: Rumbo, Liñán, Saurith, Corrales, Farfán, Torres, Rojas, Morón, Orcasitas, Ramos, Aponte, Peña.
  •  La Jagua: Manjarrés, Lagos, Jiménez, Morón, Mueges, Salas.

No se me ha olvidado mi pueblo, Maicao. Solo que se trata de un caso especial: es un municipio poblado por migraciones esporádicas de riohacheros, venezolanos, campesinos del sur de Riohacha, paisas, barranquilleros, sirio-libaneses. Por esto, no hay apellidos hegemónicos, pero sí es común encontrar apellidos de origen árabe como Issa, Elnesser, Hani, Abuchaibe, Nasser, Dasuki entre otros. A estos se agregan apellidos comunes en Colombia y los de origen wayuu, riohachero (Choles, Barros, Zúñiga, Deluque, Medina, Romero) y venezolanos (Palmar, Boscán, Montiel).

A propósito de los apellidos extranjeros no hispánicos, así como en Maicao priman los de origen árabe, en Riohacha los hay de trasunto francés (Chassaigne, Laborde, Lallemand, Dangond); italianos (Annichiarico, Gnecco, Povea, Pugliese, Siossi), de países bajos (Sprockel, Smit, Van Lenden, Van Grieken), pocos árabes (Abuchaibe, Daes); británicos (Effer, Choles, Magdaniel) y germánicos (Zimmerman); sefardíes-curazaleños (Pinedo, Henríquez, Cohen, Bernier).

En Uribia y Maicao se encuentran el germánico Weber; en la Troncal del Caribe: Choles (de origen británico) y el probable germánico Cuisman; en Barrancas: los italianos Cerchiaro (Cerchar) y Gneco (también en Maicao y Riohacha), así como el francés Ucróss; en Fonseca: Lotman (judío y alemán).  En San Juan del Cesar: el italiano Zuchini, el francés Lacouture; en El Molino: el francés Petit; en Villanueva: los árabes Bendeck y Habib; el hebreo David, el italiano Orsini y el francés Dangond.

  En síntesis, los apellidos en La Guajira no son simples etiquetas genealógicas, sino huellas vivas de procesos históricos, culturales y sociales que han tejido la identidad del territorio. Entre la resistencia de los linajes wayuu, la impronta de la colonización y la riqueza de los intercambios migratorios, cada apellido narra una historia de transformación y permanencia. Así, más que nombrar, los apellidos guajiros revelan un mapa profundo de pertenencias, donde la memoria colectiva sigue latiendo en cada nombre heredado.

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