En un acto solemne cargado de simbolismo y profundo sentido de pertenencia, la Alcaldía de Uribia rindió homenaje a un grupo de ciudadanos cuya trayectoria ha dejado huella en la historia social, cultural y política del municipio. La ceremonia, denominada “Orgullos Uribieros”, se convirtió en un escenario de reconocimiento público a quienes, desde distintos ámbitos, han contribuido al fortalecimiento del territorio conocido como la capital indígena de Colombia.

Entre los homenajeados se destacaron el líder social Rubén Almazo, el exalcalde Ewilmer González Brito, y la escritora y gestora cultural Delia Rosa Bolaño Ipuana, conocida en el universo literario como “La Pluma Dorada de la Guajira”, reconocida por su aporte al pensamiento crítico y al universo popular desde la tinta fina de su palabra.
El reconocimiento fue otorgado por tres ilustres hijos de Uribia que hoy representan liderazgo, gestión y compromiso con el desarrollo municipal.

El alcalde Jaime Buitrago presidió la ceremonia con un mensaje claro: reconocer a quienes han sembrado historia es también fortalecer el presente. Su liderazgo no solo impulsa obras y proyectos, sino que ilumina y visibiliza a otros ciudadanos dignos de estímulo y gratitud pública.
El distinguido director de Cultura, José Genaro González, un wayuu de profundo arraigo territorial, fue pieza fundamental en la organización del homenaje. Desde su espacio institucional ha logrado consolidar actos culturales significativos que suman al progreso al que le apuesta la administración municipal, reafirmando la importancia de la identidad como motor de desarrollo.

De igual manera, la gestora social Nancy Gómez recibió un especial reconocimiento por su respaldo y compromiso. Su sensibilidad social y su entrega constante fueron resaltadas como ejemplo de servicio y amor por la tierra que la vio crecer, aprender y servir. Su apoyo fue determinante para que la voz de la cultura y la literatura tuviera un lugar protagónico en la velada.
Durante su intervención, “La Pluma Dorada de la Guajira” enfatizó la necesidad urgente de fortalecer la lengua materna y salvaguardar los saberes ancestrales de la cultura wayuu. En un discurso emotivo y reflexivo, recordó que la identidad no es un accesorio cultural, sino el corazón mismo del territorio.
Defender la lengua es defender el alma”, expresó, subrayando que los pueblos que conservan su palabra originaria conservan también su memoria y su dignidad histórica.

La noche dejó claro que los homenajes no solo exaltan trayectorias individuales, sino que reafirman el compromiso colectivo con el progreso, la cultura y la identidad. Uribia celebró a sus hijos ilustres, pero también celebró la posibilidad de construir un municipio donde el mérito, la cultura y el servicio sean valores visibles y reconocidos.
Así, la tierra del sol volvió a demostrar que honrar a quienes aportan al crecimiento social, político y cultural no es un gesto protocolario, sino un acto de justicia histórica.






