La vida es un accidentado peregrinaje por donde vamos procesando a la luz de nuestras circunstancias; la belleza, el amor, el odio, las vicisitudes, la ternura, los miedos, la felicidad, los sabores, el arrojo, las injusticias, los colores, los olores, las historias, en fin, todo lo que vamos experimentando, así, en desorden, como van apareciendo a medida que avanzamos.
Los sugerentes relatos escritos prolijamente por Aarón Parodi son un puñado de experiencias que como bandadas de aves han aleteado sobre la cabeza del autor despertando su imaginación.

El ritmo narrativo de estos breves relatos, algunos con finales inesperados, comienza con el cuento; “La inquisidora” donde el autor narra el tormento y el daño que puede causar una mentira que cada vez se hace más grande. Los juicios basados en las apariencias y el abuso por parte de los que tienen en su poder el someter las ilusiones de la gente y la ignorancia que manejan con maestría los manipuladores, son temas que van hilando subsiguientes cuentos como “La contaminada”, “La pintora” y “El convertido”. A veces vemos la hierba más verde en el patio del vecino o perseguimos el final del Arcoíris en busca de un tesoro, sin entender que tal vez, no encontraremos algo mejor que lo dejado atrás.
Los poemas se presentan como una saeta afilada que surge de la rebeldía, de un espíritu afligido que no se adapta a los hechos que han conformado la realidad de su país. El dolor une al pueblo “Ya no están solos, miles de silbidos se convirtieron en una canción, en la bandera alzada, en el puño golpeando el espacio y en la marcha que día a día crece en los campos”.
La historia de Latinoamérica ha estado condicionada al soplo norteño y glaciar que acecha solapadamente manipulando gobiernos. Colombia lo ha sufrido en la carne de los desprotegidos que viven al margen, si no por la iniquidad oligárquica, por su indiferencia. Ese intenso ramalazo que atraviesa hasta el más gélido corazón surge en poemas como “Nos están matando”, “¿Por qué?” y “La lucha”.

Tres excelentes ensayos que comienzan con; “De cima a sima” sobre como el sufrimiento causado por los vaivenes de su amante Bosie, enciende la creatividad del encumbrado escritor Oscar Wilde en la sima oscura de su celda. El escrito sobre el orador y defensor de causas populares, Jorge Gaitán, patriota que personificó la moralidad de la patria y abogó por rescatar el país de las garras del intervencionismo norteamericano (“Gaitán, un pueblo”) y la opinión del autor sobre la fecha de la independencia de Colombia (Mi verdad, 20 de julio de 1810) son ensayos de altura que cierran con broche de oro este interesante texto hibrido.
Leer “Yuca con Queso” es acompañar a su autor, Aarón Parodi, por ese interesante transitar existencial. De paso, saboreamos ese pícaro humor con el cual adereza las situaciones sin importar cuan profundas, importantes o triviales puedan ser y que junto a la “yuca con queso” como tentempié, ha acomodado en su colorida mochila Wayúu. Ese genial tratamiento, el sentido patriótico, el vínculo con la cotidianidad y con la historia; así como también la fuerza contestataria con la cual presenta muchos de sus escritos, es un agudo dardo que alcanza la fibra intima del lector.






