Desde el corazón del desierto guajiro, una iniciativa local comenzó a llamar la atención del mundo en materia ambiental y alimentaria. Se trata de ANDEMOS – Alimento Nutricional del Desierto para el Mundo, proyecto liderado por la profesional guajira Emilsa Rojas Atencio, el cual fue nominado al Earthshot Prize 2026, uno de los galardones internacionales más prestigiosos dedicados a soluciones que buscan reparar el planeta.
El Earthshot Prize, creado por el príncipe William de Inglaterra y la Royal Foundation, es reconocido como el “Premio Nobel del Medio Ambiente” por su enfoque en propuestas escalables basadas en evidencia científica. La nominación de ANDEMOS sitúa a La Guajira como territorio de innovación global en temas de sostenibilidad, soberanía alimentaria y adaptación climática.

La postulación fue realizada por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), institución que actúa como organización nominadora oficial y que validó el rigor técnico, social y científico del proyecto. Este respaldo académico refuerza la solidez de la iniciativa y su potencial para convertirse en un modelo replicable en otras regiones áridas del mundo.
ANDEMOS se basa en un esquema territorial de soberanía alimentaria y no en un enfoque asistencial. Sus ejes destacan por integrar producción, nutrición, economía circular y conocimiento ancestral. Entre sus avances figura la creación de “La Guajirina”, un alimento 100% natural elaborado a partir del trupillo, maíz, arroz y guineo, con aval del ICBF. También incorpora el “Trueque del Trupillo” como mecanismo de conservación ambiental y modelo económico comunitario, impulsado principalmente por mujeres guajiras.

La nominación abre un debate local sobre la necesidad de que las instituciones públicas departamentales y municipales respalden este tipo de soluciones estructurales. Expertos coinciden en que proyectos como ANDEMOS pueden pasar de ser iniciativas ciudadanas a convertirse en políticas públicas de seguridad alimentaria y desarrollo rural, evitando que el territorio continúe reaccionando a emergencias en lugar de enfrentar sus causas.
Con esta postulación, La Guajira se proyecta en el escenario internacional no como un territorio de rezagos, sino como un laboratorio de respuestas ante los desafíos planetarios. El reto ahora queda en manos del Estado colombiano y las autoridades locales, llamadas a acompañar y escalar una propuesta que transforma al desierto en una oportunidad productiva y sostenible.







