A través de una carta abierta dirigida al actual agente interventor del Hospital de Nazareth, Larry Javier Lazza Barrios, la exinterventora Nelvis Yudian Guerra Vangrieken expresó su inconformidad por lo que considera un trato que afecta su buen nombre, prestigio y dignidad, señalando que los comentarios hechos en su ausencia han generado rumores en el territorio wayuu y repercusiones en su entorno familiar, social y profesional.
En su comunicación, Guerra recordó que durante los seis meses que estuvo al frente de la entidad no recibió apoyo financiero del Ministerio de Salud ni aprobación de proyectos, por lo que su administración dependió únicamente de los recursos propios del hospital y de los giros de las EPS. Añadió que las dificultades económicas del centro asistencial venían acumulándose desde antes de su llegada y que aceptó el reto consciente de ese contexto adverso.

La médica indicó que el Hospital de Nazareth enfrenta un desafío estructural y que los cambios significativos no dependerán exclusivamente de las intervenciones de la Superintendencia de Salud, sino de transformaciones sociales profundas lideradas por el pueblo wayuu. “En el Hospital de Nazareth, cada día es un nuevo comienzo”, expresó en la carta.
Frente a posibles señalamientos de corrupción, Guerra fue enfática en invitar al actual interventor a acudir a los canales legales en caso de tener pruebas de irregularidades. “Usted no tiene derecho a acusarme en mi ausencia de manera difamatoria ni a afirmar actos de corrupción durante mi gestión sin fundamento”, advirtió.

La exinterventora también aclaró que no puede ser responsabilizada por decisiones tomadas por miembros de su familia en asuntos propios, indicando que esos temas, si lo consideran, pueden resolverse bajo el sistema normativo wayuu.
Finalmente, recordó que la Procuraduría General de la Nación abrió una indagación preliminar contra el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, por expresiones ofensivas hacia funcionarias de la ESE de Puerto Gaitán (Meta), y comparó lo sucedido con lo que califica como un trato irrespetuoso en su contra por parte del actual interventor.







