Hay fechas que pasan inadvertidas en el calendario escolar y otras que, bien aprovechadas, se convierten en actos de reivindicación cultural. Lo ocurrido el pasado 24 de abril en la Institución Educativa Remedios Solano, en Barrancas, no fue un simple evento protocolario: fue una declaración de principios. Bajo el lema “El idioma rinde homenaje a las secretarias y a la niñez a través de la expresión literaria”, la comunidad educativa entendió algo que a menudo se olvida en los discursos oficiales: educar no es solo transmitir contenidos, sino construir sentido.
La conmemoración del Día del Idioma, ligada inevitablemente a la memoria de Miguel de Cervantes Saavedra, suele quedarse en la repetición de efemérides. Sin embargo, aquí se transformó en una experiencia viva. Recordar al autor de Don Quijote no fue un acto nostálgico, sino una invitación a pensar el idioma como herramienta de libertad. En un país donde la comprensión lectora sigue siendo una deuda estructural, este tipo de ejercicios adquiere una dimensión política: leer bien es pensar mejor, y pensar mejor es cuestionar más.

Pero el verdadero acierto de la jornada fue no limitarse al lenguaje como objeto académico. Al integrar el reconocimiento a las secretarias y el Día del Niño, la institución trazó un puente entre lo humano y lo pedagógico. Las secretarias frecuentemente invisibilizadas en la dinámica institucional, fueron reconocidas como piezas clave en el engranaje organizacional. No es un gesto menor: dignificar su labor es también educar en respeto y justicia laboral.
En paralelo, la niñez dejó de ser ese “futuro” abstracto del que tanto se habla, para asumirse como presente activo. En municipios como Barrancas o Hatonuevo, esta afirmación cobra un valor especial: los niños no pueden seguir siendo promesas aplazadas en territorios históricamente relegados.

La estrategia pedagógica también merece atención. Actividades como “Spotify Champetudo” o “Leeflix el callejón” demuestran que la escuela puede dialogar con la cultura contemporánea sin renunciar a la profundidad. Analizar letras de champeta o elegir libros libremente en espacios abiertos no es improvisación: es didáctica inteligente. Es reconocer que el aprendizaje ocurre cuando el estudiante se siente interpelado por lo que vive, de esta forma, la Institución Educativa Remedios Solano, organizo actividades lúdicas, didácticas y recreativas como oración al creador por el Sacerdote José Luis Redondo, presentación de los futuros asistentes administrativos promoción 2026, oración de la secretaria, estudiantes condecorados por su buen habito lector, presentación del chavo y la chilindrina, presentación de la Banda del Remedios Solano, Spotify Champetudo, obras de teatro, sociodramas: sobre Recursos humanos en la Costa, El costeño y el cachaco, decálogo de la secretaria, declamación de poesía a la costa, serenata costeña, el cuentero costeño, concurso de ortografía, baile costeño, Diccionario costeño, entre otras, con el ánimo de resignificar la importancia del día

En ese cruce entre tradición y modernidad, entre Cervantes y la champeta, se encuentra una de las claves de la educación actual. No se trata de escoger entre lo clásico o lo popular, sino de integrarlos. La lectura no se impone: se seduce.
Este evento se realizó en el aula de clases, iniciando con la actividad Spotify Champetudo, donde el docente asignado a cargo, les colocaba a los estudiantes a escuchar una canción del género champeta, para que analizaran la letra luego procedían a responder unas preguntas de un taller de lectura, igualmente se realizó la actividad Leeflix el callejón, donde los docentes acudían al pasillo principal de la Institución Educativa, con su grupo de educandos y ellos observaban los diferentes libros de la Biblioteca, allí cada uno de ellos, seleccionaba y escogía el libro de su agrado para leerlo en un rincón, también presentaron la historia del Hombre Caimán, Cuento el ratoncito Pérez, al mismo tiempo se les hizo entrega de un presente a las tres secretarias de la Institución Educativa, Noelvis Zarate, Yajaira Torres y Yelis Ortiz.

En este contexto, resulta pertinente recordar la riqueza literaria del país. Desde Gabriel García Márquez hasta Manuel Zapata Olivella, pasando por Rafael Pombo, Jorge Isaac, Rafael Pombo, David Sánchez Juliao, Alonso Sánchez Baute, Vicenta María Siosi, Ramón Paz Ipuana, Miguel Ángel Jusayú, Víctor Bravo Mendoza, Estercilia Simancas, Abel Medina Sierra, Carlos Alberto Ramos, Alcibiades Nuñez, Hernando Sócrates Torres, Luzmila Bermúdez, Jaime Rojas, Olga Villadiego, J. E. Lenders, German Rafael Lajud, José Ángel Vega Solano, Alfonso Armando Amador, Luis Ángel Hinojosa, Antonio E. Ortiz, Jorge González Cuello, José Alfredo Mendoza Cuello, Joaquín Cuello Mendoza, Alfonso Fragozo, José Manuel “Yin” Daza Noguera, Walter Mendoza, Hernán Urbina Joiro, Zenobia Orozco Crespo, Lila Sagbini, Adina Ariza, Marianne Sagbini, Wilmer Frías, Delia Bolaños Ipuana, Guillermo Solano Figueroa, José Soto Berardinelly, Eneldo Deluquez Brito, Ángel Rois Mejía, Arcesio Romero, Ana Beatriz Solano, Aminta Peláez, Carlos Contreras Ureche y Jesualdo Quintero entre otros.

Según los docentes organizadores de este magno evento del Área de Humanidades Gladys García, María Pía Cardozo, Elba Torres, Jefferson Arévalo, Coreana Falón, José Ortiz, Yuliana Bello y los docentes de Comerciales Liset Ballesteros, Leonor Puche, Alcibiades Nuñez, Nadimis Daza, Eduis Zarate, Yaison Gómez y Elver Nieves, lo ocurrido en el Remedios Solano deja una lección clara: cuando la escuela se conecta con su contexto, cuando reconoce a su gente y cuando apuesta por la lectura como eje transversal, deja de ser un espacio de rutina para convertirse en un escenario de transformación.
Porque, al final, el idioma no es solo palabras. Es memoria, es identidad, es poder. Y enseñar a usarlo bien sigue siendo, quizás, la tarea más urgente de todas.
Por: Alcibiades Nuñez






