Edicion agosto 5, 2026

Emergencia sanitaria en la Institución Educativa Remedios Solano: sin energía, sin agua, el abandono amenaza la educación en Barrancas

Emergencia sanitaria en la Institución Educativa Remedios Solano: sin energía, sin agua, el abandono amenaza la educación en Barrancas

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En La Guajira, asistir a clases se ha convertido, para muchos estudiantes, en una verdadera prueba de resistencia. No por la dificultad de las matemáticas, la contabilidad o las ciencias, sino por algo mucho más elemental: soportar durante horas el calor extremo en las aulas sin energía eléctrica, sin ventiladores, sin aire acondicionado y, en ocasiones, sin agua para garantizar el funcionamiento adecuado de los baños. Esta es la preocupante realidad que enfrenta la comunidad de la Institución Educativa Técnica Remedios Solano, en el municipio de Barrancas. La emergencia sanitaria no surgió de un día para otro. Durante años, sus directivos han advertido sobre las deficiencias de la infraestructura eléctrica y la necesidad de contar con transformadores definitivos y redes internas capaces de responder de manera segura a la demanda energética de sus sedes.

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Las solicitudes han sido reiteradas, ya que la rectora Zoraya Martínez, a puesto en conocimiento a las autoridades municipales en cabeza del alcalde Vicente Berardinelly Carrillo, al secretario de educación Municipal y Departamental, sobre las deficiencias antes mencionadas. Sin embargo, las soluciones de fondo continúan aplazándose mientras estudiantes, docentes, trabajadores y padres de familia soportan las consecuencias de una problemática que ya sobrepasó los límites de lo tolerable. El caso de la sede Villa Luz resulta especialmente desconcertante. Desde el 24 de diciembre de 2025, la institución cuenta con un transformador donado por la empresa Cerrejón. No obstante, según la comunicación enviada por la rectoría a la Secretaría de Educación Departamental, el equipo todavía no ha sido instalado por las entidades responsables. Han transcurrido más de siete meses y el transformador permanece sin prestar el servicio para el cual fue entregado. Mientras tanto, la comunidad educativa continúa esperando. Esta demora no solamente priva a la sede de una solución necesaria, sino que también expone al deterioro de un bien de considerable valor.

La situación de la sede principal no es menos grave. El 10 de junio de 2026, la Alcaldía de Barrancas instaló un transformador provisional para atender la emergencia. Pero el alivio duró poco: el 3 de agosto el equipo presentó una falla total y se quemó. La institución quedó nuevamente sin suministro eléctrico y regresó al mismo punto de incertidumbre. En un territorio como La Guajira, donde las altas temperaturas pueden alcanzar niveles sofocantes, la energía eléctrica en una Institución Educativa, no es un lujo. Es una condición indispensable para garantizar ambientes seguros, saludables y apropiados para el aprendizaje. Sin electricidad no funcionan los ventiladores ni los sistemas de aire acondicionado. Tampoco puede operar el sistema de bombeo encargado de abastecer de agua a las instalaciones y permitir el lavado de las baterías sanitarias. Por consiguiente, el problema eléctrico se transforma rápidamente en una emergencia sanitaria.

La rectora Zoraya Martínez, advierte que, en repetidas ocasiones, ha sido necesario interrumpir la jornada escolar debido a desmayos, afectaciones físicas y síntomas relacionados con el intenso calor. Esta realidad debería encender todas las alarmas de las autoridades municipales y departamentales. Ningún estudiante debería arriesgar su salud para recibir una clase. Ningún docente debería trabajar bajo condiciones que amenacen su integridad. Ninguna Institución Educativa debería verse obligada a recurrir a protestas o vías de hecho para obtener la atención que merece. La educación digna comienza por disponer de condiciones mínimas: aulas seguras, agua potable, servicios sanitarios funcionales, ventilación adecuada y energía eléctrica. Cuando estos elementos faltan, el derecho a la educación queda reducido a una promesa escrita en documentos oficiales. La comunidad de la Institución Educativa Técnica Remedios Solano no está pidiendo privilegios. Está reclamando la instalación inmediata del transformador disponible en Villa Luz, la reposición urgente del equipo averiado en la sede principal y la adecuación y modernización de las redes eléctricas internas. Son solicitudes razonables, necesarias y urgentes. La Secretaría de Educación Departamental, la Alcaldía de Barrancas, la empresa prestadora del servicio de energía Aire y las demás entidades competentes deben coordinar una respuesta inmediata. No se necesitan nuevos anuncios ni más compromisos pasajeros. Se requiere una solución definitiva, acompañada de responsables, recursos y fechas concretas de ejecución. Resulta doloroso que una institución que celebra cincuenta años formando jóvenes para un mundo de oportunidades, tenga que luchar por algo tan elemental como la energía eléctrica y el servicio de agua. También resulta contradictorio hablar de calidad educativa, innovación y transformación digital cuando estudiantes y docentes ni siquiera pueden encender un ventilador o bombear agua para limpiar los baños. La educación no puede continuar esperando bajo el inclemente sol de La Guajira. Cada día de demora deteriora las condiciones de aprendizaje, pone en riesgo la salud de la comunidad y profundiza la sensación de abandono. Es hora de que las autoridades actúen. Porque cuando una escuela se queda sin luz, no solamente se apagan sus ventiladores: también comienza a apagarse la esperanza de sus estudiantes.

Por: Alcibíades Núñez Manjarres

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