La juramentación de Delcy Rodríguez como presidenta interina de Venezuela no solo generó repercusiones políticas, sino también una fuerte polémica en redes sociales y sectores de la opinión pública, luego de conocerse el costo del vestido que utilizó durante el acto oficial.
Según portales especializados en moda y verificación de precios internacionales, el vestido verde que lució Rodríguez —diseñado por la firma italiana Chiara Boni La Petite Robe— tendría un valor estimado entre 600 y 1.200 dólares, muy por debajo de los 14.000 dólares que inicialmente circularon en redes sociales, pero aun así considerado elevado en un país golpeado por una profunda crisis económica y social.
El atuendo, de corte midi y diseño asimétrico, fue rápidamente identificado por usuarios en plataformas digitales, donde se desató una ola de críticas que cuestionan la pertinencia de vestir prendas de lujo en un contexto donde millones de venezolanos enfrentan dificultades para acceder a alimentos, servicios básicos y atención en salud.
Para muchos internautas, el vestido se convirtió en un símbolo de la desconexión entre la clase gobernante y la realidad cotidiana de la población, justo en un momento en el que Venezuela atraviesa una etapa de alta sensibilidad política tras la salida de Nicolás Maduro del poder y el inicio de una transición marcada por tensiones internas y observación internacional.
Hasta el momento, Delcy Rodríguez no se ha pronunciado públicamente sobre la controversia generada por su vestimenta. Sin embargo, el debate continúa abierto en redes sociales, donde algunos defensores restan importancia al tema y otros insisten en que los gestos simbólicos también pesan en medio de una crisis estructural.
La polémica por el costo del vestido se suma así al complejo escenario que enfrenta el nuevo gobierno interino, donde cada decisión, imagen y mensaje es analizado con lupa tanto dentro como fuera del país.






