En un país donde las cifras de violencia contra las mujeres continúan en aumento y los feminicidios siguen sacudiendo a las comunidades, acciones ciudadanas como la realizada en Barrancas (La Guajira) se convierten en un llamado urgente al Gobierno Nacional. Según reportes de observatorios nacionales, cada día miles de mujeres en Colombia enfrentan agresiones físicas, psicológicas y económicas, mientras las rutas de protección siguen resultando insuficientes.
El 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer, la Fundación llevó a cabo la acción simbólica “Cintas que llevan mi voz”, una instalación comunitaria que buscó visibilizar los testimonios, miedos y esperanzas de las mujeres frente a la violencia de género. Cintas naranjas —el color que representa la lucha mundial contra la violencia hacia las mujeres— fueron instaladas con mensajes escritos por voluntarias y ciudadanos, invitando a la reflexión y sensibilización de quienes transitaban por el sector. El objetivo fue despertar preguntas, abrir conversaciones y brindar información oportuna sobre cómo actuar ante casos de violencia.

La jornada, organizada por la Fundación y realizada gracias al apoyo económico de las voluntarias y de la población civil, demostró que la ciudadanía está dispuesta a movilizarse para enfrentar esta crisis que afecta a todas las regiones del país. El respaldo comunitario permitió hacer posible la instalación, mantenerla expuesta durante todo el día y garantizar espacios de orientación para las mujeres que se acercaron, al final dela día se recogió la acción simbólica y se hizo el cierre con una velatón pidiendo por las víctimas y un futuro libre de violencia.
La iniciativa contó además con el acompañamiento de instituciones clave. El subdirector científico del Hospital Nuestra Señora del Pilar, José Mario Ureche, delegó al psicólogo Jorge Eduardo Solano para brindar apoyo e información sobre la ruta de atención a víctimas. La Patrulla Púrpura de la Policía Nacional, a cargo de la patrullera Merlis Álvarez Hernández y la auxiliar Karolyn Sandoval, se sumó para reforzar la orientación en prevención, denuncia y protección.

El PIC Departamental, representado por las profesionales Jina Zárate y Lia Samar Solano, también participó, permitiendo a la comunidad acceder a información clara sobre cómo identificar violencias, dónde denunciar y cómo activar los mecanismos institucionales. Para la Fundación, esta articulación evidencia que la respuesta debe ser integral, coordinada y de alcance nacional, no solo local.
Desde La Guajira, el mensaje se eleva al país: la violencia contra las mujeres no puede esperar. Se requieren políticas más robustas, recursos suficientes y acciones articuladas que garanticen prevención real, atención oportuna y protección efectiva para todas las mujeres de Colombia.







