Las comunidades afrodescendientes, campesinas e indígenas de La Guajira compartieron sus experiencias y los avances alcanzados en la protección de la niñez, la recuperación de saberes ancestrales y el fortalecimiento de las redes comunitarias de cuidado durante las jornadas de “Cuentas para la Vida”, lideradas por Bienestar Familiar en los municipios de Dibulla y Uribia.
Los encuentros hicieron parte del cierre de la primera fase de 2026 de Tejiendo Interculturalidad, una estrategia que actualmente beneficia a 1.744 familias afrodescendientes, campesinas e indígenas en el departamento y que busca fortalecer la identidad cultural, la organización comunitaria y los entornos protectores para niñas, niños y adolescentes.

En el corregimiento de Las Flores, jurisdicción de Dibulla, representantes de consejos comunitarios, organizaciones sociales, sabedores ancestrales y familias participaron en espacios de diálogo donde expusieron los cambios generados en sus territorios a partir de procesos relacionados con la soberanía alimentaria, la medicina tradicional, la música, la danza, las artesanías y las formas propias de resolución de conflictos.
Uno de los momentos más destacados de la jornada fue el intercambio entre la directora general de Bienestar Familiar, Astrid Eliana Cáceres Cárdenas, y niñas, niños y adolescentes vinculados al programa. Los menores compartieron sus aprendizajes en torno a la música tradicional, el acordeón, la tambora, los bailes típicos y la medicina ancestral transmitida por las personas mayores de sus comunidades.

Las comunidades resaltaron que Tejiendo Interculturalidad ha contribuido a recuperar conocimientos que estaban en riesgo de perderse y ha fortalecido los vínculos familiares y comunitarios. Yoleida Pacheco destacó que la iniciativa ha permitido rescatar tradiciones y generar transformaciones positivas en los territorios, mientras que Manuel Arévalo, integrante del consejo comunitario AXE para los Negros, señaló que el programa ha reivindicado prácticas ancestrales relacionadas con la cocina tradicional, la medicina y las expresiones culturales propias de las comunidades negras.
Durante su intervención, la directora general de Bienestar Familiar resaltó la importancia de reconocer a las comunidades como protagonistas de su propio desarrollo y fortalecer los procesos colectivos de protección de la niñez. Asimismo, hizo un llamado a consolidar entornos protectores que contribuyan a la construcción de paz y a la prevención de cualquier forma de violencia contra niñas, niños y adolescentes.
Pueblo wayuu compartió sus avances en Uribia
La jornada de “Cuentas para la Vida” también tuvo como escenario el municipio de Uribia, donde autoridades tradicionales, líderes comunitarios y familias wayuu dialogaron con la directora general de Bienestar Familiar sobre los cambios observados en sus comunidades durante los últimos años.

Los participantes destacaron avances en la atención a la niñez, la prevención de la desnutrición y el fortalecimiento de la articulación entre las instituciones y las autoridades tradicionales. Durante el encuentro, adolescentes y jóvenes compartieron sus experiencias y reconocieron el impacto de las acciones implementadas para mejorar las condiciones de vida en la Alta Guajira.
Astrid Cáceres destacó que las respuestas institucionales continuarán construyéndose desde los territorios y con la participación activa de las autoridades tradicionales, reconociendo la importancia de la autodeterminación del pueblo wayuu en los procesos de desarrollo y bienestar.

Como parte de la jornada, las comunidades presentaron muestras culturales y experiencias relacionadas con la recuperación de saberes ancestrales. A través de expresiones como la Yonna, evidenciaron cómo las tradiciones continúan siendo una herramienta fundamental para fortalecer el cuidado de niñas, niños y familias, así como para preservar la identidad cultural de las nuevas generaciones.
Las actividades desarrolladas en Dibulla y Uribia permitieron visibilizar los resultados alcanzados por Tejiendo Interculturalidad y reafirmaron el papel de las comunidades como protagonistas en la construcción de territorios más protectores, incluyentes y comprometidos con el bienestar de la niñez guajira.







