Compromiso del gobierno de Jairo Aguilar con los deportistas de La Guajira.
El Estadio El Saladito, uno de los escenarios deportivos más emblemáticos del Distrito de Riohacha, se prepara para reabrir sus puertas tras una intervención integral que marca un antes y un después en la historia del deporte guajiro.
Esta obra hace parte de la gran apuesta del gobernador Jairo Aguilar Deluque por la remodelación y el fortalecimiento de la infraestructura deportiva del departamento, entendiendo el deporte como una herramienta clave para la transformación social, la prevención de la violencia y la construcción de oportunidades para niños y jóvenes.
La renovación de El Saladito impactará de manera directa a más de 1.500 jóvenes solo en el distrito de Riohacha, quienes han encontrado en el deporte una alternativa para aprovechar su tiempo libre, alejarse de los riesgos asociados al ocio, la inseguridad y la delincuencia, y proyectar sus sueños a nivel departamental, nacional e incluso internacional.
La intervención contempló la recuperación de la cubierta, las graderías, los camerinos y los baños, así como el reforzamiento del cerramiento perimetral y el mejoramiento total del terreno de juego, al que se le incorporó grama especializada, garantizando condiciones dignas y seguras para entrenamientos, procesos formativos y competencias deportivas.
Ubicado en un barrio donde históricamente el fútbol ha sido una válvula de escape y una escuela de vida, El Saladito vuelve a abrirse como un espacio de encuentro, disciplina y esperanza. Más que formar deportistas, este escenario ha sido durante décadas un refugio para quienes creyeron que, a través del deporte, era posible cambiar su historia.
La reapertura del estadio se contará desde sus protagonistas. Uno de ellos es Guillermo Sierra, referente del fútbol guajiro y símbolo de perseverancia. Guillermo inició su proceso deportivo en esta cancha, jugó durante más de 20 años en equipos nacionales e internacionales, integró nueve clubes profesionales y logró proyectar su talento más allá de las fronteras del país.
Su vínculo con El Saladito es profundamente simbólico: su hogar familiar hacía parte del terreno original de la cancha antes de su expansión. Hoy, convertido en director técnico y fundador de la escuela Sierra Fútbol Club, regresó a La Guajira para devolverle al deporte lo que un día recibió: oportunidades. Desde su escuela, acompaña de manera integral el crecimiento deportivo y personal de niños y jóvenes.
Junto a Guillermo, la historia de El Saladito también reconoce la labor incansable del profesor Rafael Palacios, formador durante más de 30 años, quien dedicó su vida a preparar a más de 500 deportistas del departamento, especialmente en Riohacha. Incluso cuando El Saladito era una cancha de arena, su misión fue clara: sacar a los jóvenes del ocio y mostrarles, a través del deporte, una vida diferente.
Gracias a su esfuerzo, disciplina y vocación, muchos talentos lograron debutar en equipos nacionales e internacionales, incluso en ligas de países como Dubái. Más allá del fútbol, el profesor Rafael fue un guía y una figura paterna para generaciones de jóvenes, haciendo del estadio un lugar seguro, de refugio y formación.
El formador destaca que, aunque El Saladito ha tenido tres intervenciones a lo largo de su historia, esta ha sido la más significativa, no solo por la calidad de las obras, sino por contar con un gobernador que cree firmemente en el deporte y en el potencial de la juventud guajira.
En los próximos días, El Saladito reabrirá oficialmente sus puertas para ponerse nuevamente al servicio de los deportistas guajiros, consolidándose como un escenario digno, moderno y preparado para seguir formando talentos y construyendo futuro.
Con esta obra, la Gobernación de La Guajira ratifica su compromiso con el fortalecimiento del deporte, la recuperación de espacios públicos y la generación de oportunidades reales para niños y jóvenes, demostrando que invertir en infraestructura deportiva es apostar por la vida, la seguridad y el desarrollo social del territorio.






