Consejo de Estado anuló elección anterior y dejó sin alcalde al municipio.
Con la inscripción oficial de cinco aspirantes ante la Registraduría Municipal, comenzó formalmente la carrera electoral para elegir al nuevo alcalde de Fonseca en los comicios atípicos programados para el próximo 3 de mayo de 2026.

Los candidatos que buscarán llegar al Palacio Municipal son el abogado Marco Jaramillo Daza, avalado por el Nuevo Liberalismo; el médico Hirohito Almanza Barcasnegra, por el Pacto Histórico; el ingeniero y empresario Nelson Álvarez Obregón, por el Partido Liberal; el odontólogo Oswaldo Rodríguez Figueroa, respaldado por el Partido de la U; y el exalcalde Micher Pérez Fuentes, inscrito por la Alianza Social Independiente (ASI).

Estas elecciones no corresponden a un calendario ordinario. Se originan tras una decisión del Consejo de Estado que anuló la elección de Micher Pérez como alcalde para el periodo 2024-2027, al encontrar irregularidades en el proceso electoral y determinar que autoridades electorales actuaron sin competencia al repetir votaciones anteriores.

El alto tribunal también tuvo en cuenta que el proceso electoral en Fonseca estuvo marcado por alteraciones del orden público en 2023, donde varios puestos de votación fueron afectados y material electoral resultó destruido, lo que generó decisiones cuestionadas dentro del escrutinio.

Como consecuencia de este fallo, se produjo la vacancia absoluta del cargo y la obligación de convocar una nueva jornada democrática para elegir al mandatario que completará el periodo constitucional vigente hasta 2027.

Con este panorama, Fonseca entra nuevamente en un proceso electoral que ha despertado expectativas en la ciudadanía, no solo por la definición del rumbo administrativo del municipio, sino también por la necesidad de recuperar la estabilidad institucional.

La atención ahora se centra en el desarrollo de la campaña, donde se espera que los aspirantes enfoquen sus propuestas en las necesidades del territorio y que el debate político se mantenga dentro de un ambiente de respeto, en medio de un proceso que vuelve a poner a prueba la confianza de los votantes en las instituciones democráticas.






