Edicion marzo 2, 2026

EL CORDERO SENTADO EN EL TRONO

EL CORDERO SENTADO EN EL TRONO
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Pastor ICBF Riohacha - Robinson Mejía Iguarán
Pastor ICBF Riohacha – Robinson Mejía Iguarán

17. “porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas vivas. Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos”.

Apocalipsis 7.

Cambia el escenario de acontecimientos, de la tierra a los cielos. Los 144.000 sellados en la tierra peleando en la guerra (Ap. 7:4-8) son los mismos creyentes en los cielos (vv. 9-10). Porque podemos ser atribulados en la tierra, pero estaremos rodeados de la gloria de Dios en los cielos y le alabaremos eternamente. El pueblo celestial estará conformado por un gran número de naciones, tribus, pueblos y lenguas.

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Conforman una comunidad numerosa gracias al esfuerzo en la obra misionera y al arrepentimiento de las naciones que, agradecidas por la salvación, glorifican a Dios y al Cordero. No menospreciemos nuestra salvación. Podemos morar junto a los incrédulos en la tierra; pero en aquel día, los destinos serán diferentes, ya que nosotros gozaremos de la vida eterna, mientras que los impíos, recibirán el castigo eterno.

Los únicos que podrán sostenerse en pie delante del trono de Dios en el día de la ira serán los que están vestidos de ropas blancas, lavados por la sangre preciosa del Cordero. Esta sangre es fundamental en la redención de Dios.

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Dicha multitud gozará de ciertas bendiciones: primero, verán el rostro de Dios delante de Su trono. Segundo, servirán a Dios en el templo de día y de noche, después que la relación con el Dios Creador y la creación será restaurada. Tercero, el Dios que está sentado sobre el trono, morará con ellos eternamente. Su presencia será con ellos; y toda potestad de las tinieblas será echado fuera; y eliminado todo dolor físico. Cuarto, el Cordero que está en medio del trono será Su Pastor y los guiará a fuentes de aguas vivas.

El mundo en el que vivimos es un lugar donde el diablo anda como un león rugiente, buscando a quien devorar (1 Pedro 5:8). No es extraño que los cristianos sufran persecución en el mundo. Así como el mundo detestaba a Jesús, también odia y persigue a quienes creemos en Él. Los fieles de la iglesia primitiva, que sufrían bajo la opresión y persecución del Imperio Romano, soportaron su sufrimiento con la esperanza del cielo, mirando al Señor que está sentado en el trono del cielo.

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En el trono del Señor no existe ningún dolor, tristeza, angustia ni lágrimas. Por el contrario, es un lugar donde se puede alabar y exaltar al Señor sin ningún impedimento. Los fieles estarán allí para siempre con el Señor.

El reino de Dios es aquel lugar donde se alaba y glorifica a Dios y al Cordero Jesús, quienes están sentados en el trono. Dios les guarde.

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