
La pluma dorada, como toda Dama Guajira, en esta ocasión plasma la página en blanco con la tinta fina de su pensamiento, inspirada en un tema que viene estremeciendo el proceso de enseñanza-aprendizaje de Colombia, pues hasta el momento no ha cumplido con el objetivo que justifica su creación: la jornada única. Haber extendido el horario de estudiantes y maestros ha generado, sin lugar a duda, un caos fatal: menos resultados de calidad, solo se observa cansancio, fatiga, fastidio y la pérdida del equilibrio en el proceso de enseñanza que se imparte a diario en las aulas.
Señor ministro de Educación Nacional, Daniel Rojas, la escuela no necesita más tiempo de permanencia en las aulas, necesita más calidad del tiempo que se venía tejiendo; esto lo han demostrado los estudios que en Europa se han hecho con respecto al tema aquí citado.
“El sistema educativo se tendría que construir pensando en el desarrollo de los niños.” Richard Gerver
Hasta el momento, aumentar la jornada escolar lo que justifica son millonarios contratos del PAE, que sí o sí hay que dejar que los estudiantes se queden en la escuela hasta las 3:00 p. m.
“Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo.” María Montessori

Señor ministro Daniel Rojas, sería importante llegar a las aulas después de las 12:30 p. m. y percatarse de que luego de un almuerzo de 30 minutos, sin ningún reposo y pasando de inmediato a clase, es inhumano. ¿Esto es pensar en el desarrollo del estudiante o tendría esto unas preguntas diferentes? ¿A quiénes beneficia esta ampliación de la jornada? Porque una cosa sí esté segura y póngale la firma, señor ministro: a los estudiantes no. Son los menos beneficiados. Ahora, si esta jornada fuese planteada de la siguiente manera, le aseguro que sí estaría pensada en el estudiante: una doble jornada.
Un primer momento hasta las 12:30 p. m. de clases y un segundo momento de 3:00 p. m. a 5:00 p. m. para desarrollo de habilidades de los estudiantes, entre esas: tareas, proyectos, con maestros que llenen estos perfiles, artistas, con horas extras. Le aseguro que se estaría llegando a ese aprovechamiento del tiempo libre de los estudiantes. Para que esto no afecte el bienestar de los estudiantes, podría darse intercalando los grados: lunes y martes los de 6° a 8°, y los miércoles y jueves de 9° a 11°, quedando libre el viernes para pasar su tarde en familia.
“Una prueba de lo acertado de la intervención educativa es la felicidad del niño.” María Montessori
Como bien se entiende, la calidad no está en que las instituciones educativas cumplan con las políticas nuevas que llegan a acomodarse en los procesos que solo el maestro y los estudiantes a diario conocen y quienes saben qué necesitan. Si la escuela calla y asume, se vuelve cómplice del capricho mezquino e inhumano de quien no conoce la realidad educativa del país, quien solo llega a buscar estrategias nuevas que justifiquen los millonarios contratos, alejados de lo que realmente se requiere para la calidad educativa.

Esta pluma dorada que conoce la realidad escolar lo invita, señor ministro Daniel Rojas, a que con su equipo de trabajo, junto con los maestros, se sienten a analizar las estrategias realmente necesarias y pertinentes que requiere la calidad educativa. Pues lo único bueno que ha tenido esto es que ha servido para mejorarle el bolsillo a terceros, cuando los que deben ganar o a quienes se les debe estimular es a los grandes guerreros del campo educativo: quienes enseñan, los MAESTROS. Cuando empiece el MEN por esto, estará dando realmente la oportunidad de generar calidad educativa a los ESTUDIANTES.
Otra sugerencia, señor ministro, es que se extienda hasta la séptima hora, posiblemente hasta la 1:20 p. m. Luego tendrían un almuerzo de una hora sin afán, y su salida a las 2:20 p. m., después de almorzar y reposar la larga jornada escolar que va de 6:30 a. m. a 2:30 p. m. Aunque aún es pesado, por lo menos no se sale de almorzar hacia una clase.
No sé si habrá sido mal interpretada su ejecución, ya que los estudiantes y maestros lo único que han percibido es una ampliación de la jornada para que puedan almorzar, porque luego deben seguir con la rutina de clase. Pero luego de este almuerzo de 30 minutos, comen corriendo, lo cual es grave para su sistema alimentario. Su salud aquí se ve vulnerable, pues comer también tiene su tiempo y proceso. Así mismo el maestro, quien para cumplir con el horario, almuerza a la salida de la jornada, es decir, a las 2:30 p. m., o corre para tomar un almuerzo frío.
En conclusión, esta ampliación de la jornada única lo que ha generado son molestias, desorden alimenticio, menos ganas de aprender por parte de los estudiantes y mayor desgaste innecesario para los maestros.







