Edicion marzo 13, 2026

Dios nos acompaña y nos ayuda

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12. “David supo entonces que Jehová lo había confirmado como rey de Israel, y que había engrandecido su reino por amor de su pueblo Israel”.
2 Samuel 5.

Pastor ICBF Riohacha - Robinson Mejía Iguarán
Pastor ICBF Riohacha – Robinson Mejía Iguarán

Después de mucho tiempo de conflictos y división, al fin Israel logra su unificación. Con la muerte de Is-boset, los israelitas piden a David que reine sobre ellos. Ellos recuerdan cómo cuando Saúl era rey, David sacaba a Israel a la guerra, además de haber sido escogido por Dios como el rey de Israel.

Todos los ancianos de Israel hacen pacto con David ante Dios en Hebrón y lo ungen como rey. Después de tanto tiempo en que fue ungido como rey por el profeta Samuel, y ha perseverado por largos momentos de disciplina y entrenamiento, al fin David es reconocido como el rey de todo Israel. Las promesas de Dios pueden demorarse en cumplirse, pero lo cierto es que en Su tiempo se hacen realidad.

Después de ser coronado rey sobre todo Israel, David conquista Jerusalén y allí establece la ciudad capital del reino. Jerusalén, la fortaleza de Sion, era una ciudad importante desde la antigüedad y su ubicación en la cima de la montaña la hacía casi inconquistable. De hecho, los jebuseos aseguraban que el ejército de David no podría entrar a la ciudad.

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Pero como Dios está con David, este logra conquistar la ciudad. El dicho ni ciego ni cojo entrará a la Casa, no se refiere a los que tienen alguna discapacidad, sino que es una burla hacia los jebuseos. Con la ayuda de Hiram, rey de Tiro, David edifica su casa en Jerusalén. Dios confirma a David como rey de Israel y las naciones vecinas entienden que ha sido engrandecido.

Dios, el Todopoderoso, es el Soberano de la vida y de la historia. David sabía muy bien que su prosperidad se debía a que Dios estaba con él. David siempre confió en Dios, cuando sufría persecución por parte de Saúl, cuando fue nombrado rey de Israel e incluso cuando conquistó la impenetrable fortaleza de Sion.

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La verdadera bendición del fiel es saber que ”Dios nos acompaña”. Si vivimos caminando siempre junto a Dios y ante Él, ya sea en las malas y en las buenas, la gente verá a través de nosotros que Dios vive. De este modo, quien vive junto a Dios será el mensajero de la bendición. El fiel debe obrar con fe, confiando en Dios, quien nos acompaña y nos ayuda en toda situación. Dios nos acompaña y nos ayuda Dios les guarde.

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