61. Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: “Antes que el gallo cante, me negarás tres veces”.
62. Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.
Lucas 22.

Somos seres débiles que caemos ante las crisis con facilidad. Prenden a Jesús y lo llevan a casa del sumo sacerdote. Pedro lo sigue de lejos. A diferencia de los demás discípulos, Pedro al menos se esfuerza en seguir al Señor hasta el final. Sin embargo, termina negando tres veces a su maestro, por cuidar su bienestar personal.
Pedro seguramente esperaba que Jesús restaurara a Israel con un gran poderío militar y político, y que después de esto lo enalteciera. En cambio, ahora ve a Jesús indefenso, como un cordero llevado al matadero. Las crisis y la aflicción delatan el nivel de nuestra fe y nuestros valores. Solo cuando tenemos siempre presente el motivo y el propósito por el cual seguimos al Señor, podemos escoger a Jesús antes que nuestros intereses particulares.
El Señor siempre concede una segunda oportunidad después de un tropiezo. Pedro niega al Señor tres veces antes de que cante el gallo, tal como fue anunciado por Jesús. En ese momento, Él *se vuelve* (v. 61) para mirar a Pedro.
Después de ser interrogado por Anás (el anterior sumo sacerdote), Jesús es llevado a Caifás, el sumo sacerdote de turno; y, durante el traslado, mira a Pedro, probablemente con una mirada de perdón y amor hacia Su discípulo. Pedro se acuerda de Sus Palabras y llora amargamente. Sin embargo, vale recordar que el Señor también le entregó un mensaje de restauración a Pedro: *”[…] una vez vuelto, confirma a tus hermanos”* (Lc. 22:32). Las palabras del Señor nos llevan al arrepentimiento, el inicio de una verdadera restauración.
El discípulo que siempre permanece en Jesús y en comunión con Él da frutos (Jn. 15:4). Sin embargo, Pedro, que no pudo quedarse despierto orando, niega a Jesús cuando lo arrestan. Este hecho nos demuestra que los hombres somos pecadores innatos y que somos incapaces de rechazar la tentación de Satanás que juega con nosotros.
Pedro se acordó de lo que había dicho el Señor, cuando el gallo cantó y Jesús lo miró desde lo lejos. Así supo el error que había cometido y se echó a llorar.
*La clave para vencer las tentaciones viviendo como discípulos de Jesús es recordar Su Palabra y permanecer en Jesús. La vida de fe avanza hacia la meta sin mirar atrás*. Dios les guarde.






