
Santa Marta, ubicada a tan solo 3 horas de Riohacha, enfrenta una alarma sanitaria debido a un nuevo brote de COVID-19, que retorna con fuerza en medio de su temporada turística de alto flujo.
El epidemiólogo Dagoberto Vargas ha lanzado una llamada de atención urgente a la comunidad y a los más de 280,000 turistas en la ciudad, instando a retomar prácticas de prevención como el lavado de manos frecuente y el uso de tapabocas.
Con la ciudad en plena ebullición turística, la relajación de las medidas de protección ha contribuido a la rápida propagación del virus.
El Dr. Vargas resalta la importancia de no bajar la guardia y recuerda a la población y visitantes la necesidad de mantener las prácticas de higiene y autocuidado que fueron cruciales en las etapas anteriores de la pandemia.

Además, el experto sugiere que la Salud Distrital y su comité de Investigación Epidemiológico reconsideren su enfoque comunitario, proponiendo la activación de comités de vigilancia de la salud en los distintos barrios para un control más efectivo de los brotes. El reciente fallecimiento de un adulto mayor por COVID-19, después de varios días de hospitalización, subraya la seriedad de la situación.
El Dr. Vargas recalca la importancia de la colaboración y responsabilidad comunitaria, instando a la población a estar alerta y a reportar cualquier síntoma gripal a las clínicas e instituciones de salud locales. Este llamado se hace especialmente crítico al confirmar que el agente circulante en la región es el COVID-19 y no el Dengue, como se especuló inicialmente.
Este brote pone de relieve la continua amenaza del COVID-19 y la necesidad de mantener y reforzar las medidas de prevención, especialmente en áreas con alta concentración de personas, para evitar una mayor propagación del virus y proteger a la población, incluyendo a los más vulnerables.






