
Si vives en La Guajira, dependes de la Troncal del Caribe aunque nunca la recorras.
Por esa vía llegan los alimentos, la mercancía y buena parte de los turistas que visitan Palomino, Dibulla, Camarones y Riohacha. Por ella viajan trabajadores, estudiantes y familias entre Magdalena y La Guajira. De ella depende el comercio que llega a Maicao y a la Alta Guajira.
Esta semana la violencia cerró esa vía.
Tras operaciones de la Fuerza Pública contra las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, la quema de dos buses de servicio público y los bloqueos en varios puntos detuvieron el tránsito. Las autoridades instalaron un Puesto de Mando Unificado y la movilidad se recuperó días después. En Santa Marta siguieron los reportes de vehículos incinerados y el Gobierno anunció refuerzos de la Fuerza Pública.

La vía está abierta. El riesgo sigue ahí.
Mira lo que ya nos costó.
La Asociación de Agencias de Viajes y Turismo de La Guajira estimó cancelaciones cercanas al 30 por ciento en Palomino, Dibulla, Camarones y Riohacha. La Terminal de Barranquilla redujo entre 10 y 30 por ciento los despachos hacia Santa Marta, Riohacha y Maicao en los días de mayor tensión.
Detrás de cada cifra hay alguien.
El hotel que pierde una reserva. El restaurante que atiende menos mesas. El conductor que se queda sin viajes. El comerciante que recibe menos mercancía. La familia que aplaza su viaje. El estudiante que no llega a clase.
La inseguridad en la Troncal la pagamos todos los guajiros, aunque el ataque ocurra en Magdalena.
La Defensoría del Pueblo advirtió un riesgo extremo en la Sierra Nevada por la disputa entre grupos armados: homicidios, extorsiones, paros armados y reclutamiento de jóvenes. La Sierra pertenece a los dos departamentos. La respuesta también.

Hoy la respuesta se organiza departamento por departamento. Esa división favorece a los grupos armados.
Propongo un Convenio de Seguridad del Corredor Troncal del Caribe entre las gobernaciones de La Guajira y Magdalena, con cinco compromisos
Una mesa permanente que se reúna cada mes con el Gobierno Nacional, la Policía, el Ejército, la Fiscalía y los alcaldes de los municipios del corredor.
Un sistema de información compartido para anticipar bloqueos y ataques.
Una línea directa para transportadores y conductores, con respuesta inmediata.

Un espacio fijo para los gremios de turismo y comercio, que hoy se enteran tarde.
Un reporte público mensual para que tú sepas qué medidas se tomaron y qué resultados dieron.
La presencia de la Fuerza Pública es necesaria. No alcanza.
Los grupos armados reclutan donde el Estado no llega. El convenio necesita un segundo componente: programas de formación y empleo para jóvenes de Dibulla, Riohacha y los municipios de la Sierra. Cada joven con una oportunidad real es un joven menos para los grupos armados.
La seguridad tiene que llegar antes de la emergencia. Esa es la diferencia entre gobernar y reaccionar.
Hago un llamado al Gobierno Nacional y a los gobernadores de La Guajira y Magdalena: firmen este convenio antes de que otro bus arda en la Troncal.






