Edicion septiembre 14, 2026

El despertar del Fénix del Caribe

El despertar del Fénix del Caribe

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Columnista - Dorafanny Vargas Correa
Columnista – Dora Fanny Vargas Correa
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El próximo 14 de septiembre, Riohacha conmemora 481 años de historia. No es una fecha cualquiera; es el recordatorio del nacimiento de una estirpe que aprendió a caminar sobre las cenizas. A nuestra ciudad no la define la quietud, la define el sismo, la marea y la capacidad de reescribirse cuando todo parece perdido. Nos llaman con orgullo “La Fénix del Caribe” porque el fuego del corsario inglés Francis Drake en 1596, el violento asalto de Cardona en 1619 y las antorchas de los filibusteros franceses en 1675 intentaron borrarla sistemáticamente del mapa. Pero fallaron. Porque cada vez que el humo se disipaba sobre el horizonte marino, los brazos de nuestra gente regresaban del monte para levantar, con más terquedad que recursos, los templos, las casas y la dignidad frente al mar.

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Ese es nuestro ADN: una mezcla indomable de resistencia y resiliencia. Si fuimos capaces de desafiar a los imperios europeos, si logramos sostener el territorio gracias al espíritu libre de nuestros ancestros, la altivez y el espíritu indómito de la cultura Wayuu, y al coraje de la población que se negó a abandonar su playa. ¿por qué habríamos de rendirnos ante las tormentas del presente?

La Riohacha del 2026 ya no es acechada por galeones enemigos de banderas de calavera ni por corsarios ingleses, hoy, los piratas son interiores y más sutiles: se visten de indiferencia burocrática, de elefantes blancos que juegan con las necesidades básicas y de una histórica inestabilidad institucional que por años nos arrebató la continuidad del progreso.

El agua potable, esa que motivó a los primeros colonos a trasladarse desde el Cabo de la Vela hacia la boca del río Ranchería sigue siendo una batalla diaria en nuestras comunas y rancherías, la falta de oportunidades empuja a muchos al rebusque como el mototaxismo y los vendedores ambulantes que no son meros datos estadísticos de informalidad; son el reflejo de una juventud atrapada entre el talento y la falta de oportunidades estructurales.

Sin embargo, diagnosticar la problemática actual no puede ser un catalizador para el lamento colectivo o la resignación. Al contrario, Ser la Fénix en el siglo XXI nos exige transmutar esa capacidad de soportar los golpes en una fuerza activa de cambio, debe convertirse en el combustible de nuestra propia revolución ciudadana. En pleno siglo XXI, la resiliencia no puede seguir significando simplemente “aguantar la escasez con paciencia“. Soportar el golpe no es una virtud si el golpe es eterno. Elevar el espíritu de lucha en la actualidad significa exigir transparencia, ejercer una veeduría implacable sobre los millones invertidos en la optimización de las redes de acueducto, exigir que la esperada variante vial se ejecute con pulcritud y sea el motor de desarrollo logístico que nos prometieron y arrebatarles nuestra identidad cultural a las garras del olvido y la instrumentalización política.

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La riqueza de Riohacha ya no flota en aquellos bancos de perlas perfectas que obsesionaban a las cortes de Madrid o Londres. Nuestra verdadera gema es humana y comunitaria. Está en el pescador del Riíto que lee el viento antes del alba, en la mujer que teje el pensamiento guajiro en el Malecón, en el comerciante que madruga en el Mercado Nuevo y en las aulas de la Universidad de La Guajira, donde una generación de profesionales se resiste a aceptar que el único camino al éxito sea empacar una maleta para no volver.

Es el momento de sacudirnos el polvo de las viejas crisis, y el peso de las malas administraciones, de mirar el mar de frente y entender que el destino de esta ciudad no lo deciden los fríos escritorios del centro de país, ni los políticos de turno, sino en la voluntad de su gente. Si la historia nos obligó a resurgir de las cenizas materiales del pasado provocadas por el fuego pirata, el presente nos convoca a resurgir de las cenizas de la apatía y del conformismo. Riohacha tiene la fuerza, el linaje y el derecho de cambiar su realidad. Somos la Fénix del Caribe; llevamos el fuego por dentro, es hora de encender el faro de nuestro propio futuro, es el momento de volver a brillar.

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FELIZ CUMPLEAÑOS RIOHACHA.

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