
Los anuncios de un fenómeno del Niño severo en el segundo semestre de 2026 al primer semestre de 2027 han encendido las alertas en el País y, aún más, en el departamento de La Guajira. Toda vez, que el fenómeno del 2015 – 2016 ocasionó una reducción de las lluvias hasta en un 55% y una fuerte sequía, que generó desabastecimiento de agua potable, grandes pérdidas económicas por la masiva muerte de ganado y cultivos de subsistencia, y un drástico incremento en los casos de desnutrición infantil en las comunidades wayuu (Portal Pontificia Universidad Javeriana 2024).
Esta amenaza climática si bien no se puede evitar, si se puede minimizar sus efectos y evitar que sus impactos sean tan dramáticos. Por ello, planteamos que, en el territorio de La Guajira por su alta vulnerabilidad climática, se debe emprender prontamente las acciones que permitan aumentar su resiliencia y fortalecer sus capacidades de respuesta.
Para lo anterior, se cuenta con el Plan Integral de Cambio Climático del Departamento de La Guajira (PICC Guajira 2018-2030), que es la hoja de ruta ambiental para guiar a los líderes y autoridades locales en la gestión del riesgo, la adaptación y la mitigación frente al calentamiento global. En los objetivos de este instrumento se tiene planeado: La Resiliencia hídrica: Enfrentar la escasez de agua con un enfoque en la gestión sostenible del recurso y con la Seguridad alimentaria: Proteger la agricultura y el bienestar de las comunidades rurales ante veranos extremos. (https://wp.corpoguajira.gov.co/wp-content/uploads/2015/03/Plan-integral-de-cambio-climaticoPICC-La-Guajira.pdf).

Para aumentar la resiliencia hídrica en La Guajira, este Plan propone el proyecto de “Sistemas de almacenamiento de agua y riego para la época de sequía a través de cosecha de agua”. Por lo que Corpoguajira en el año 2019 socializó el proyecto, en fase uno, de una represa en el rio Tapias, que permitiera asegurar la demanda del agua del acueducto de Riohacha y garantizar la producción agropecuaria de cerca de 2 millones de hectáreas en el corredor agroindustrial entre Matitas y Pelechua. Así mismo, se propuso la rehabilitación del canal El Roble y la creación del Distrito de riego, que permitiera administrar eficientemente este recurso hídrico y lograr la soberanía alimentaria del territorio con aporte importante a la economía de las comunidades.

También, hay que entender que la cosecha de agua aplica muy bien para los jagueyes y reservorios en las comunidades dispersas y productores agropecuarios, donde es almacenada el agua durante las lluvias y se dispone adecuadamente en la época de sequía. Para estas soluciones se cuenta con tecnología de energía solar que permite el bombeo y tratamiento del agua en zonas donde no hay energía comercial. Un buen ejemplo de esta solución es el reservorio de agua que construyó recientemente Corpoguajira en la comunidad indígena de Apotnojushi, en el corregimiento de Jojoncito (municipio de Uribia), que beneficia a más de 2.500 habitantes del pueblo Wayúu.
Por último, a manera de reflexión y sensibilización, invito apreciar las medidas de adaptación de la Provincia de Mendoza, Argentina, que tiene 2.043.540 habitantes y el 95% de su población y actividades económicas se abastece del agua que se almacena y regula principalmente en el Dique Potrerillos y el Dique Cipoletti, proveniente del deshielo de la cordillera de los Andes.







