
Cierre sus ojos amigo lector después de leer lo que le voy a comentar: imagine que usted está en su hermosa casa y terminó su desayuno, unas deliciosas arepas con huevos fritos y su pedazo de queso costeño, le dio sed (como es normal) y se dirige al baño a sacar un poco de agua del inodoro lleno de popó que alguien dejó después de haber hecho del dos, queda con sed y se toma su segundo vaso (de lo que debería ser agua) un poco más lleno para poder completar como dice uno por acá… cruel, ¿Verdad?
Si usted lo puede ver como yo, un acto asqueroso que atenta contra la dignidad humana y la salud de todo aquel siquiera se atreva de llevarse una gota a su boca de esa agua turbia. Ahora imagine que nos es imaginación, que eso lo viven miles de personas a diario a menos de una hora de donde usted vive, que lo toman niños, ancianos, mujeres embarazadas y todo aquel que viva en algunas comunidades indígenas que tienen sus jagüeyes supercontaminados.
Eso lo venimos denunciando hace muchos años, por las redes, por los medios digitales e impresos, en las reuniones con las entidades, con los alcaldes, con los senadores. Tan así es, que en una de esas tantas denuncias se puso en contacto con mi persona un periodista cachacho pidiéndome autorización para los fotos y videos que teníamos y dijo que lo iba a mandar para la corte interamericana de derechos humanos, y creo que lo hizo porque le metieron plata a la comida y el agua, aunque no haya sido solución definitiva.

Hoy, tras la visita de magistrados de la corte constitucional a nuestro departamento de La Guajira, nos dicen que encontraron muestras de agua que consumen los indígenas wayuu con heces fecales. Esa noticia es aterradora por si solo, pero como es de esperar no ocupó las primeras paginas de los medios tradicionales a nivel nacional, solo nuestros medios departamentales pusieron esa lamentable noticia al escarnio. Que la corte constitucional diga y soporte lo que venimos denunciando hacer años ahora tiene un poco mas de relevancia, que digan también que en los jagüeyes se meten los chivos y defecan ahí, que los pájaros y las culebras también lo hace, que uno que otro hijuemadre también lo hace y se baña ahí, que cuando el tren del cerrejón pasa y no lleva cubierto sus vagones también le echan polvillo de carbón al jagüey, que también se llenan los jagüeyes con el agua por donde pasan los camiones, camionetas y motos, que se contaminan con la lluvia que barre el terreno de las comunidades donde muchos hacen sus deposiciones en el suelo y esta agua va a dar al jagüey, en fin, esa agua es pura mierda.
Ahora algunos se escandalizarán por lo que estoy escribiendo, me dirán que soy cruel y sin escrúpulos por decir y escribir groserías en público etc. Todo el mundo político y administrativo conoce esta verdad desde hace décadas, pero se volvió rutinario, se volvió lo mas normal del mundo que un wayuu tome aguas verdes y con gusarapos, si es que la encuentra. “pa´que metele plata a esos indios perros”, eso fue lo que dijo cierto día uno de los grandes representantes de esa etnia ante mi papá, como si él no fuese uno de ellos y dejó a mi viejo Peña conmocionado, tanto, que muchos años después lo repetía con una expresión de asco hacia aquel que despreciaba la vida de sus congéneres.

Pero eso se arraigó tanto que, en las mesas técnicas sobre el mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo wayuu, muchos de los acuerdos que hacen es que hagan mas jagüeyes para respetar (según ellos) sus usos y costumbres, casi nadie habla de acueductos para las comunidades. Hagan esa propuesta en Bogotá o en Medellin de que la gente vaya a un charco a recoger el agua de consumo diario, porque eso es lo que es un jagüey, un charco que nos ha obligado a beber de él en innumerables ocasiones.
Así como invierten en la línea de transmisión colectora guajira 500 KV, más de US$ 300 millones de dólares (unos $962.622.000.000,00) para sacar las riquezas de La Guajira, ¿porqué no le invierten en soluciones reales y humanas a los wayuu?, sencillo, no les interesa.
Ahora usted cuando vaya a las comunidades indígenas por cualquier razón irá con mucha prevención de tomarse un tinto o una chicha, ya que cuando se acuerden que vienen con aderezos coprológicos la gente no la tomará, pero el wayuu sí. En fin, esto es una realidad irrefutable y solo será un tema de momento hasta que llegue otro que lo desplace, pero el wayuu, como dijo un filosofo habitante de la calle en Bogotá … ¡Ellos también son humanos!






