Edicion septiembre 1, 2026

Riohacha merece un gobierno alternativo en defensa de la vida

Riohacha merece un gobierno alternativo en defensa de la vida

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Columnista - Dorafanny Vargas Correa
Columnista – Dorafanny Vargas Correa
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Riohacha se encuentra en un punto de inflexión histórico. . No se trata de una frase hecha ni de un eslogan de campaña; es la cruda realidad de una capital que ya no soporta más el peso del abandono. Durante décadas, las dinámicas tradicionales de gobierno han dejado vacíos profundos en las necesidades más sentidas de la gente. El paisaje cotidiano de nuestra ciudad ha estado marcado por la indolencia institucional, la precariedad de los servicios públicos y una deuda social que crece sin tregua. Frente a este panorama de desgaste estructural, emerge hoy una certeza inapelable que debe movilizar todas las conciencias: ¡Riohacha merece un gobierno alternativo en defensa de la vida!

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El modelo político convencional que ha regido los destinos de la ciudad ya demostró su desgaste y su total incapacidad para transformarla. Mientras los clanes de siempre priorizan el beneficio de minorías privilegiadas, la ciudadanía padece una crisis crónica en los servicios públicos. No es aceptable que comunidades como las de la primera etapa del barrio Majayura y diversos sectores periféricos acumulen meses enteros sin recibir una sola gota de agua potable en sus hogares. La indignación ha escalado a tal punto que la población ha recurrido a insólitas vías de hecho contra contratistas de empresas operadoras como Aqualia, reflejo del desespero ante cobros puntuales por un líquido vital que nunca llega a los grifos.

A esta vulneración del derecho al agua se suma una alarmante emergencia sanitaria y ambiental provocada por basuras desbordadas. En las esquinas y espacios públicos de los barrios más alejados del centro, los residuos se acumulan sin control. Las altas temperaturas del distrito aceleran la descomposición de los desechos, multiplicando los focos de infección y exponiendo la ausencia de una planificación urbana digna. Defender la vida en Riohacha exige, en términos estrictamente materiales, limpiar las calles, asegurar la soberanía alimentaria de la niñez —todavía amenazada por graves focos de desnutrición infantil en cumplimiento de la Sentencia T-302 de la Corte Constitucional— y dinamizar una economía local asfixiada por el desempleo y la informalidad.

Este momento histórico exige un liderazgo valiente, transparente y desconectado de las maquinarias clientelistas. Un gobierno alternativo no es una opción ideológica; es una necesidad humanitaria y de justicia social. Es la oportunidad de refundar la administración pública con un enfoque comunitario, donde el presupuesto se traduzca en bienestar colectivo y la dignidad humana sea el eje de cada decisión.

Riohacha merece un gobierno alternativo en defensa de la vida

La ciudadanía tiene en sus manos el poder de romper la inercia del abandono. No podemos resignarnos a la misma historia de promesas rotas cada cuatro años. El despertar de Riohacha comienza hoy, con la unión de las fuerzas vivas que creen que un rumbo distinto es posible. El futuro de nuestra ciudad depende de la audacia para elegir un camino nuevo: uno que proteja la vida, devuelva la esperanza y dignifique a su gente.

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Este momento histórico exige una ruptura categórica con el pasado. Demanda un liderazgo valiente, transparente y desconectado por completo de las maquinarias clientelistas que han permitido el avance de la inseguridad. Los paros armados y las extorsiones que recientemente paralizaron el comercio y el turismo evidencian que el territorio no puede seguir huérfano de autoridad democrática. Un gobierno alternativo no es un capricho ideológico; es una necesidad humanitaria y de justicia social. Implica la oportunidad de refundar la administración pública desde un enfoque comunitario, donde el presupuesto municipal deje de ser un botín y se convierta en bienestar colectivo.

La ciudadanía riohachera tiene hoy en sus manos el poder y la responsabilidad de romper la inercia del abandono. No podemos seguir aceptando la resignación como destino ni validar promesas rotas cada cuatro años en las urnas. El despertar de Riohacha comienza por reconocer que el statu quo es insostenible y que la pasividad es cómplice del deterioro general. La articulación de las fuerzas vivas —jóvenes, mujeres, líderes comunales, la academia y los pueblos indígenas y afrodescendientes— es el único motor capaz de impulsar este cambio de rumbo. El futuro de nuestra capital depende exclusivamente de la audacia colectiva para elegir un camino nuevo: uno que proteja la vida en todas sus dimensiones, devuelva la esperanza arrebatada y dignifique de una vez por todas a su gente.

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Por ello, la respuesta no puede ser la apatía, sino la movilización masiva hacia las urnas en el próximo debate electoral. El voto libre, consciente y valiente es la única herramienta real para sepultar las viejas estructuras corruptas que nos han empobrecido. El despertar de Riohacha comienza también por reconocer que la abstención solo premia a los mismos de siempre. Acudir a las urnas con memoria y determinación es el primer paso para cambiar nuestro rumbo; el futuro de nuestra capital depende de la audacia colectiva para elegir un camino nuevo que proteja la vida, devuelva la esperanza arrebatada y luche sin descanso hasta que la dignidad se vuelva costumbre.

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