La posesión del presidente Abelardo De la Espriella estuvo marcada por un fuerte simbolismo en torno a la seguridad y el respaldo a la Fuerza Pública. Tras asumir oficialmente la Presidencia de la República, el nuevo mandatario encabezó el acto de reconocimiento de tropas en el Cantón Militar Pichincha, en Cali, donde recibió honores militares en su calidad de comandante supremo de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional.
Durante la ceremonia, De la Espriella participó en el tradicional desfile militar y recorrió el cantón a bordo de un vehículo militar, acompañado por integrantes de las Fuerzas Armadas, en una imagen que fue interpretada como uno de los principales símbolos del inicio de su mandato y de la importancia que pretende dar al sector defensa.
En su primer discurso como jefe de Estado ante militares y policías, el presidente reafirmó que la recuperación del orden, la autoridad y la seguridad será uno de los pilares de su administración. Asimismo, expresó su compromiso de fortalecer a las Fuerzas Militares y a la Policía Nacional para enfrentar a las organizaciones criminales, proteger la soberanía nacional y garantizar la tranquilidad de los colombianos.
El mandatario también destacó que buscará devolver protagonismo institucional a la Fuerza Pública, resaltando el papel que cumplen soldados y policías en la defensa del territorio y en la preservación del orden constitucional. Este mensaje había sido anticipado durante la preparación de la ceremonia de posesión, cuando manifestó su intención de rendir un homenaje especial a las Fuerzas Militares y a la Policía Nacional.
Con este acto, Abelardo De la Espriella dejó claro que la política de seguridad será uno de los ejes centrales de su Gobierno, junto con el fortalecimiento de las instituciones encargadas de proteger la soberanía y combatir el crimen organizado en el país.






