Edicion agosto 4, 2026

Termina el gobierno de Gustavo Petro y seguimos, en crisis de seguridad y salud

Termina el gobierno de Gustavo Petro y seguimos, en crisis de seguridad y salud

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Columnista - Martín Barros Choles
Columnista – Martín Nicolás Barros Choles
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Al presidente Gustavo Petro Urrego, se le cumplió el deseo de ser presidente. No fue lo mejor, como se espera en democracias de los mandatarios elegidos, en cada periodo de gobierno,  sujetos a términos limitantes de duración, que deben aprovecharse al máximo para registrar resultados positivos, no dedicarse a mal gastar el tiempo, en prácticas de corrupción, omisiones,  incumplimientos de promesas, confrontaciones improductiva, brollos y asuntos, no prioritarios, frente a necesidades de soluciones emergentes que no deben descuidarse, para prevenir el acrecentamientos de problemas, que están en todas partes, por ausencia de gobierno y negligencia de mandatarios. Todos prometen en campañas políticas, acabar con la corrupción, pero inician las administraciones, vinculando en burocracias y contrataciones, una cantidad de personas, contaminada del terrible mal, que mantiene a las administraciones públicas, patas arribas.

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Una nación si seguridad es un peligro. Así vivimos o sobrevivimos, en Colombia, donde la seguridad no se refleja por ninguna parte y nos mantiene, viviendo en zozobra y alta tensión, por falta de garantías y descontrol delincuencial, que predomina en las autoridades de instituciones públicas, de las que podemos mencionar:  tres ramas de los poderes públicos, sin excepción alguna y dependencias de estas, autoridades penales, disciplinarias y control fiscal, cuerpos armados, policía, ejercito y similares. Aterra la inseguridad en los trámites administrativos y judiciales, que afecta de manera especial a la salud pública y usuarios de servicios público.

En calles y vías públicas, la delincuencia está desatadas, al acecho, para extorsionar y amenazar, a los representantes de establecimientos de servicios y locales de comercios, victimas que padecen los estragos de bacrines, clanes, delincuencia común y organizaciones al margen de la ley. Igualmente ocurre con secuestros, hurtos,  atracos armados y sicariatos entre otros; que a diario se cometen y nada se hace, por evitarlo y ponerle fin, a las citadas prácticas, que están bajo el dominio absoluto, de las organizaciones delincuenciales armadas, sometiendo a la ciudadanía, con sus desmanes e intimidaciones, que vienen operando desde hace mucho rato, en zonas urbanas y rurales, aprovechando la pasividad y negligencia de la policía, en lo relacionado a persecuciones y freno del accionar delictivos. Actúan, sin miedo, ni temor a las autoridades de prevención y control, de seguridad y crimen.

El presidente Gustavo Petro, no sirvió para gobernar, a diferencia de debatir y confrontar, tema y asuntos de corrupción, objeto de denuncia con las que tuvo resultado efectivos, que dieron con el encarcelamiento de muchos servidores público, entre ellos algunos congresistas. En lo relacionado con gobierno, ha sido diferente, por falta de comunicación, cohesión y desconexión integral estructural, con los equipos de labores, en operación administrativa, proyecciones y programas, de diferentes formas.

 El presidente Petro, se manifiesta con decisión absoluta, similar al presidente de EE. UU, Donad Trump. Mandatarios que no escuchan, ni consejos, ni asesorías, cerrándose en su criterio personal, validando únicamente lo que quieren, así no sea posible, sin admitir sugerencia, ni contradicciones, aun cuando le demuestre estar equivocado, de forma objetiva y aclaratoria. Tiene actitud autoritaria, caprichosas y temeraria; que no resultan fructíferas, sino fallidas, originando fracasos y frustraciones, por falta de equilibrio estabilizador y alteraciones emocional. Esos mandatarios se extralimitan y exceden, de funciones y competencia de gobiernos, transformándose en dictadores, inflados de egolatría, en gloriado de su desfachatez.

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El presidente Gustavo Petro, se dedicó más a viajar que a gobernar, Viajó al exterior 81 veces, descuidando manejos y controles, del mandato internos, ocasionando descoordinaciones, desordenes y facultades, de beneficios particulares, contrarias, al interés general, que debe prevalecer siempre en favor de necesidades apremiantes. Está circunstancias generadoras de inconformismo, por causa de desatención y apropiaciones abusivas, de funcionarios, que asumen acciones de diferentes indoles negativa.

 El gobierno de Gustavo Petro, batió récor histórico en nombramientos de ministros, 65 en total durante el periodo de gobierno. Cada cambio de ministros implica iniciar de nuevo, lo que conllevan retrasos en el direccionamiento de una administración pública, cuyo término de duración de gobierno es (4) años. Muchos desaciertos en los nombramientos, de embajadores, cónsules y demás agentes diplomáticos, por incumplir con requisitos legales, que generaron demanda de nulidad sobre varios nombramientos, que terminaron anulados. Otros funcionarios del Ministerio del Exterior, fueron corbatas burocráticas para compensar favores políticos, sin reflejar utilidad y beneficio a la nación, que asume el presupuesto de gastos y obligación de funcionamiento.

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Familiares y persona allegados a presidente Gustavo Petro, incurrieron en hechos de corrupción valiéndose de confianza y falta de controles, que originaron disputas y choques internos, impulsados por practicas de corrupción, que repercute en desaciertos del mandatario, originando cantidades de denuncias, que cursan en la Fiscalía y cuyos resultados, se producirán después de llamamientos a juicios. El gobierno desde su inicio, partió torcido y no se enderezó en el curso de tránsito, más bien, siguió retorciendo con los protagonistas: Nicolas Petro, Benedetti, Sarabia, Rodríguez, Sade, Buitrago, Carrillo, Gonzales, Leyva, Olmedo, Reyes, Barrera, Bonilla, Velasco, Roa, Ortiz y por último; Angie Rodríguez, que terminó denunciando al presidente en la Comisión de Acusación en la Cámara de Representante

El presidente Petro, es adicto a las confrontaciones y enfrentamientos verbales. Busca siempre ser el centro de atención. Sufre de obsesiones, revanchismo, rencores y hasta envidia. Le fascina emocionar, con mensajes y comentarios, relacionados con controversias y chisme. No es de trato agradables, es altanero y escandaloso. Incumplido y retrasado, en horarios programados También indescifrable o de luna que constantemente, lanza pullas directa e indirecta. Regaña ridiculizando, atribuyendo responsabilidades, que a él también lo comprometen, pero se acostumbra acusar a los demás y exonerarse de culpa.

La virtud de mandatario, es empatizar las relaciones, de gobierno y gobernados, no el de estar constantemente peleando, ni dividiendo por ideología, religiosa o políticas contraria, al pensamiento del que gobierna, respetando las diferencias en medio de diálogos y concertaciones, apropiadas, para hacer y mejorar las cosas, materializando acuerdos valiosos, cordianlizando y armonizando, factores viables de buena fe y respeto, conforme a las disposiciones legales vigentes.

El gobierno de Petro termina, sin tener paz total, como había sido una de sus bandera y programa de gobierno. Tampoco terminamos pareciéndonos a Venezuela, como muchos los presagiaban y aseguraban. A nadie se acosó, ni le expropiaron bienes, por ser de tendencia diferentes. Entregó tierra reivindicada a las organizaciones de guerrillas y paramilitarismo, que habían sido parodiada por fuerza y muerte, en territorios plagados de violencia. El dólar lo recibió Petro en $4.500 y lo está dejando en $3000 cuando los detractores calculaban que terminaría en un valor superior a los siete mil pesos.  Bajó el desempleo y la inflación, mejoró el apoyo a la educación gratuita, amplió ayuda de asistencialismo a mayores de la tercera edad, reformó el régimen laboral, pensional e incrementó; el salario mínimo y niveló salarios de soldados del ejército. pero sigue elevada la inseguridad en Colombia.

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