Edicion julio 13, 2026

Indalecio Dangond Baquero: el campo colombiano llega al Ministerio de Agricultura

Indalecio Dangond Baquero: el campo colombiano llega al Ministerio de Agricultura

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Columnista - Hernán Baquero Bracho
Columnista – Hernán Baquero Bracho
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El nombramiento de Indalecio Dangond Baquero como nuevo ministro de Agricultura representa una noticia esperanzadora para el sector rural colombiano, que durante décadas ha reclamado políticas públicas construidas desde el conocimiento del territorio y no únicamente desde los escritorios de Bogotá.

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Indalecio Dangond es un hombre nacido en Urumita, tierra de profundas raíces agrícolas y ganaderas, donde aprendió desde muy joven que el campo no es solamente una actividad económica, sino una verdadera forma de vida.

Su formación profesional ha estado siempre acompañada por una experiencia práctica que le ha permitido conocer de primera mano las necesidades, dificultades y fortalezas de los productores rurales del país.

No llega al Ministerio como un improvisado. Llega con una trayectoria construida durante muchos años alrededor de los temas agropecuarios, analizando, proponiendo y defendiendo soluciones para el desarrollo del campo colombiano.

Su condición de reconocido columnista de El Heraldo de Barranquilla y de diversos medios regionales y nacionales le ha permitido convertirse en una voz autorizada sobre la realidad agrícola del país.

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Cada uno de sus escritos refleja conocimiento técnico, sentido común y una permanente preocupación por el bienestar de quienes viven del trabajo de la tierra.

Quienes conocen a Indalecio Dangond destacan su capacidad para escuchar antes de tomar decisiones, una virtud indispensable para ejercer cualquier cargo público.

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Su liderazgo siempre ha estado acompañado de prudencia, sensatez y profundo respeto por las diferencias.

Su origen guajiro constituye un motivo adicional de orgullo para el departamento de La Guajira, que ve cómo uno de sus hijos alcanza una de las más altas responsabilidades del Estado colombiano.

Desde Urumita ha sabido proyectarse al escenario nacional sin perder jamás la sencillez que caracteriza a la gente de provincia.

También es ampliamente conocido por formar parte de una familia que ha contribuido al desarrollo económico, social y cultural del Caribe colombiano.

Como tío del reconocido cantante vallenato Silvestre Dangond, pertenece a una familia identificada con el trabajo, el emprendimiento y el arraigo por su tierra.

Sin embargo, sus propios méritos profesionales son los que hoy explican plenamente su llegada al Ministerio de Agricultura.

Colombia necesita que la agricultura vuelva a convertirse en uno de los grandes motores del desarrollo económico nacional.

Para lograrlo se requieren políticas que fortalezcan la productividad, mejoren la infraestructura rural, faciliten el acceso al crédito y promuevan la innovación tecnológica.

Igualmente será fundamental fortalecer la asistencia técnica para pequeños y medianos productores, quienes representan buena parte de la seguridad alimentaria del país.

Otro gran desafío será garantizar condiciones de comercialización más justas para los campesinos, evitando que los intermediarios continúen absorbiendo gran parte de las utilidades.

La modernización del agro deberá ir de la mano con la protección ambiental y el uso responsable de los recursos naturales.

La experiencia acumulada por Indalecio Dangond le permitirá comprender que el desarrollo rural exige trabajo conjunto entre el Gobierno, los gremios, la academia y las comunidades.

Su estilo dialogante seguramente facilitará la construcción de consensos alrededor de las grandes reformas que requiere el sector agropecuario.

Pero más allá de sus conocimientos técnicos, sobresale su calidad humana, reconocida por quienes han compartido con él tanto en la vida pública como en la privada.

Se distingue por su honestidad, su trato respetuoso, su espíritu conciliador y su permanente disposición para servir.

El país espera que su gestión contribuya a devolverle al campo colombiano el protagonismo que merece dentro del desarrollo nacional.

Desde esta tribuna de opinión le deseamos los mayores éxitos en esta enorme responsabilidad. Cuando el Ministerio de Agricultura queda en manos de un profesional que conoce la realidad del campo, entiende al productor y posee una reconocida calidad humana, Colombia tiene razones suficientes para confiar en que pueden comenzar nuevos tiempos para la ruralidad.

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