Ante las inquietudes surgidas por las lluvias registradas en los últimos días en distintos sectores de La Guajira y otras regiones del país, el Sistema de Alertas Tempranas (SAT) de Corpoguajira explicó que estas precipitaciones no son incompatibles con las condiciones actuales asociadas al fenómeno de El Niño.
Según la meteoróloga de Corpoguajira, Leidy Johanna Rodríguez, los principales centros internacionales de monitoreo climático mantienen el diagnóstico de condiciones de El Niño en el sistema océano-atmósfera y proyectan una alta probabilidad de fortalecimiento durante los próximos meses. Sin embargo, aclaró que los efectos de este fenómeno no se manifiestan de manera inmediata ni uniforme en todas las regiones.
La especialista indicó que para que un evento de El Niño alcance una fase consolidada, las anomalías oceánicas y atmosféricas deben persistir durante varios meses consecutivos. En consecuencia, el fenómeno se encuentra actualmente en una etapa de fortalecimiento, lo que permite que continúen presentándose lluvias asociadas a la dinámica climática habitual de la temporada.

El SAT señaló que las precipitaciones observadas recientemente en Colombia responden a múltiples factores atmosféricos que permanecen activos, entre ellos la influencia de la Zona de Confluencia Intertropical (ZCIT), el tránsito de ondas tropicales sobre el mar Caribe, el ingreso de humedad desde la Amazonia y el océano Atlántico, así como los efectos locales generados por la topografía del territorio.
Corpoguajira recordó que El Niño no significa la ausencia total de lluvias, sino una tendencia progresiva hacia condiciones más secas de lo normal. Por ello, es posible que se registren episodios de precipitación incluso durante el desarrollo del fenómeno, especialmente en etapas tempranas o de transición.
En La Guajira, los efectos más frecuentes asociados a El Niño suelen reflejarse en la reducción de las lluvias, el incremento de las temperaturas, la disminución de la disponibilidad hídrica y un mayor riesgo de incendios de cobertura vegetal, factores que pueden afectar tanto a las comunidades como a los sectores productivos del departamento.

De acuerdo con las proyecciones de los modelos climáticos internacionales, los impactos más notorios podrían comenzar a manifestarse de manera gradual durante el segundo semestre de 2026, mientras que las mayores afectaciones para Colombia se estiman entre octubre de este año y el primer trimestre de 2027.
Finalmente, el Sistema de Alertas Tempranas reiteró el llamado a las autoridades y a la ciudadanía para fortalecer las acciones de prevención y adaptación frente a posibles escenarios de altas temperaturas, estrés hídrico, disminución de las precipitaciones e incremento del riesgo de incendios forestales. Asimismo, aseguró que continuará realizando monitoreo permanente y suministrando información técnica oportuna para apoyar la toma de decisiones y reducir los impactos asociados a la variabilidad climática.






