Edicion junio 23, 2026

“Berna” Mejía, el hombre grande de Maicao

"Berna" Mejía, el hombre grande de Maicao

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Columnista - Henry Peñalver Herrera
Columnista – Henry Peñalver Herrera

Cierto día estaba almorzando y deleitándome con el segundo plato de arroz de camarón con chivo guisado en el Restaurante Mai (en la capital de la Guajira), y en eso ingresó un personaje político y comerciante bien reconocido en el departamento de La Guajira, era “Berna” Mejia. Berna era fácil de reconocer, de tez morena, bajo de estatura, pero grande en Toyotas, con mochila wayuu y vestido casi siempre casual, pero elegante. Ese era “Berna”. El amigo, el comerciante, el político.

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Cuando iba pasando al lado mío y después de reconocerme, saludarme y con el gesto que lo caracterizaba, le dijo a la señorita que estaba atendiendo que el me pagaba el almuerzo, al cual le explique con prontitud que lo dejara así, ya que era mi segundo plato (yo pesaba 105 kilos en esos momentos) y él, después de esbozar una sonrisa cómplice, procedió a cancelar la totalidad de mi delicioso almuerzo. Ese era “Berna” un hombre tan gentil como rudo, tan amigo, como empresario, tan “Berna”.

Hay hombres que pasan por la vida sin dejar huella, y hay otros que construyen caminos, levantan barrios, abren puertas y forjan futuro. Bernardina Mejía Menases “Berna” para los que tuvimos el privilegio de conocerlo, pertenece sin duda a este segundo grupo de hombres tangibles. Su nombre no es uno más en la historia política de Maicao y La Guajira; es el nombre de un hombre que supo ver más allá del horizonte, que entendió que la política no era un fin en sí misma, sino, una herramienta para transformar la realidad de su gente y bien que lo hizo.

“Berna” Mejía fue varias veces diputado del departamento de La Guajira, pero no un diputado cualquiera. Militó en el Nuevo Liberalismo de la mano del gran Luis Carlos Galán, (su amigo personal) recogiendo la bandera de un liberalismo comprometido con las causas sociales, con la transparencia y con el desarrollo de las regiones más olvidadas. En aquellos años, cuando la política en La Guajira era un escenario de caudillos y clientelismos, “Berna” supo mantener el rumbo y trabajar con una visión clara: Maicao necesitaba dejar de ser el patio trasero del departamento para convertirse en un polo de desarrollo. Y se puso en marcha.

Quien recorra Maicao hoy encontrará el sello de Berna Mejía en cada rincón. Fue gestor incansable del Aeropuerto “La Majayura”, una infraestructura que conectó a la ciudad con el país y el mundo con más de cinco vuelos diarios, abriendo las puertas al comercio, al turismo y al progreso. Impulsó la construcción de la Avenida Galán, una de las vías más importantes de la ciudad, que hoy lleva el nombre del líder que inspiró su vida política. Junto a Marquitos Ibarra, trabajó en el Puerto “Alijunao”, donde lograron legalizar y formalizar las entradas legales de mercancías a Maicao y al departamento, sentando las bases del ordenamiento aduanero que tanto necesitaba esta zona de frontera. Y no contento con eso, impulsó el primer pavimento del centro de la ciudad, gestionado ante el Batallón de Ingenieros, porque entendía que el desarrollo también se mide por la dignidad de las calles que pisamos, donde los comerciantes se bajaron de la mula con el 30% del valor del proyecto y el gobierno municipal con el restante.

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"Berna" Mejía, el hombre grande de Maicao

Pero “Berna” no solo pensaba en grande; pensaba en lo humano. Fue fundador de los barrios Erika Beatriz, Simón Mejía y, trabajando codo a codo con Miguel Lora (qepd), impulsó la construcción del barrio que lleva su nombre. Cada ladrillo de esos barrios es un testimonio de su compromiso con los que menos tenían. Su sensibilidad social lo llevó a ayudar en la creación de la Cruz Roja junto a Pastora Romero, y a actuar de la mano de Clarita Bernier en la construcción de la Liga de Lucha contra el Cáncer, porque sabía que una sociedad que no cuida a los suyos está condenada al fracaso.

La grandeza también se mide por la red de amigos y aliados que supo construir. Trabajó de la mano de figuras políticas como Jairo Guerra, William Ballesteros, Antonio Hernández, Francisca Sierra (qepd), Escolástico Narváez y Oscar Vergara, entre muchos otros. No era un político de trincheras, sino de puentes; no veía enemigos, veía oportunidades para sumar. Por eso supo articular y sacar adelante proyectos que, de otra manera, habrían quedado en el papel.

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Berna fue, además, propietario del conglomerado Yuroma (agua potable, La voz de la pampa, serviteca y licores Yoruma) y gestor del Internado de Siapana, en la zona norte extrema de la península, porque entendía que la educación y el bienestar de las comunidades wayuu no podían esperar. Fue dirigente del FUL (Frente Unido Liberal) y del MIL (Movimiento Independiente Liberal), desde donde siguió tejiendo redes y construyendo región.

Pero quizás su mejor legado esté en sus hijos: Edwin, Edgardito (quien lleva su bandera), Erika Beatriz y Elys Jazmín. En ellos, Berna sigue vivo, y su nombre sigue siendo sinónimo de trabajo, de entrega y de amor por Maicao.

Hoy, cuando miramos el paisaje urbano de nuestra ciudad, cuando recorremos sus avenidas, cuando vemos a los niños jugar en los barrios que él fundó, recordamos que hubo un hombre que no se quedó de brazos cruzados. Bernardina Mejía Menases fue, es y será uno de los grandes constructores de la Maicao moderna. Y aunque el tiempo pase, su obra quedó visible ante todos.

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