Edicion mayo 22, 2026
SEÑOR, RESPÓNDEME
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Rvdo. Robinson Mejía Iguarán
Rvdo. Robinson Mejía Iguarán

21. “Aparta de mí tu mano, y que no me espante tu terror.

22. Llámame luego y yo responderé; o yo hablaré y tú me responderás”. 

Job 13. 

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En su aflicción, Job siente que Dios es el Juez y al mismo tiempo el fiscal que lo acusa por sus pecados. Job le había dicho a Bildad, acerca de Dios: ”Él me quebranta con tempestad, aumenta sin causa mis heridas” (Job 9:17). 

Aún así, Job está dispuesto a arriesgar su vida al pedir un juicio delante de Dios y, a fin de tener un juicio justo, le pide dos cosas: 

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1. Que Dios aparte de él Su mano con la cual lo oprime. 

2. Que Él lo llame para conversar. Job termina de preparar su defensa y clama a Dios. Este juicio tiene como fin la reconciliación con Dios, más que evaluar si él ha obrado bien o mal. Aún con dudas de si Dios estaría escuchándole o no, Job abre su corazón ante Él. Es muy importante tener un corazón dispuesto y preparar el camino hacia Dios en cualquier situación en la que nos hallemos. 

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Job pide a Dios que le revele cuáles son los pecados que ha cometido. Siente que Dios ha escondido Su rostro, como una muestra de juicio e ira divina, lo cual implica inminente destrucción para el desechado. 

El nombre de Job viene de una palabra hebrea que significa hostilizado. Dios había llamado a Job ”mi siervo”, reconociendo su integridad y piedad, pero Job no tenía conocimiento de esto. Por eso, él cree que se ha convertido en enemigo de Dios. La hoja que arrebata el viento y la paja seca son cosas inútiles, porque carecen de vida. Job piensa que Dios, Todopoderoso, usa sus fuerzas sobrenaturales contra él, que es Su creación, para causarle la aflicción. Job menciona “los pecados de su juventud” (desde infancia hasta adolescencia), pues todo hombre es pecador desde su nacimiento. 

En el viaje de la fe, hay un deber llamado ”aflicción”. Y la aflicción en medio de esa aflicción es pensar que Dios nos ha abandonado. La idea de que Dios nos ha dado la espalda y ha tomado el látigo de la disciplina, y la frustración de qué esos momentos se continuarán sin fin, son sufrimientos difíciles de soportar. El sufrimiento más grande al que se puede someter un fiel es que Dios nos abandone en medio del fuego. Esto es un sufrimiento total que se da física y espiritualmente. 

Job, que no pudo soportar ese dolor, le ruega a Dios. que aparte Sus manos de él, y que su terror no lo espante. Además, ora con urgencia para que cuando él llame a Dios, Dios le responda, y que le responda a su oración. Job  sintió que fue tratado como una hoja que cae del árbol, como hierba seca, como un objeto rancio, que es abandonado. Pero a pesar de toda esta situación, Job no suelta la soga de la esperanza de Dios. Esperemos que, al igual que Job, no pierda la fe hacia Dios en medio del sufrimiento, y que se acerque más a Él experimentando el triunfo que guía la aflicción. 

Job le pide a Dios que Su terror no lo espante y que le responda. 

Dios les guarde.

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