Edicion mayo 14, 2026

Carlos Lleras Solano, gallero por excelencia

Carlos Lleras Solano, gallero por excelencia
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Columnista - Hernán Baquero Bracho
Columnista – Hernán Baquero Bracho

Quién no recuerda a aquellos galleros de antología que dejaron sus nombres inscritos en la inmortalidad de los plumíferos a nivel nacional e internacional. Figuras legendarias como Enriquito Orozco, con su inolvidable “Mecedora”, aquel gallo invencible que le regaló Celso “Checho” Castro y que ganó campeonatos memorables hasta caer, en una histórica feria internacional en Sincelejo, ante “La Amistad”, ejemplar de la cría de Manuel Narciso Jiménez y en manos de Álvaro Hernández Gómez. Eran tiempos donde la gallística se vivía con honor, pasión y respeto.

También brillaron Humberto Gómez Tamara con su cuerda “El Picotazo”; Alvarito Orozco con “El Guere-Guere”, hoy preservada por Augusto Orozco y “Los Mellos Orozco”; Ángelo Monzón, uno de los más grandes criadores de Puerto Rico con su prestigiosa gallera “Las Palmas de Bayamón”; y el español José García de la Flor, quienes llevaron sus mejores ejemplares a las históricas concentraciones de la “Pico de Oro” en Barranquilla y a las grandes ferias de Sincelejo.

A esa generación de honor pertenecieron igualmente Don Vicente Caballero, Pepe Caballero, Miguel Yanet, Lucas Monsalve, Carlos Guerra, Víctor Urueta Velilla, Gonzalo Martínez Ariza, Enrique Cohen, Gasparito Lubo, “El Negro” Morón, José Orozco Gámez, Tomás Canopan Cabello, “Chelalo” Molina, Salomón Saab, “Kiko” Valdeblanquez y Saúl Brito, quien aún mantiene viva la tradición junto a sus hijos. Todos ellos convirtieron el deporte gallístico en un verdadero templo de amistad y fraternidad.

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El mundo de los gallos jamás olvidará estampas de ejemplares legendarios como “La Mecedora”, “Maracanazo”, “Moshe Dayan”, “Tapaportillos”, “El Bonito”, “Medio Pollo”, “El Banderita”, “El Tigre Mono”, “El Gran Gallino”, “El Pepsi”, “La Amistad”, “El Pinto Vallenato”, “El Mote de Queso”, “Tiro Fijo” y “Marco Malo”, entre tantos otros que engrandecieron la historia de los gallos finos en Colombia.

Hoy esa tradición continúa vigente y la región Caribe sigue siendo cuna de los mejores criadores de gallos finos del país. Allí aparecen nombres como “Checho” Castro, Olimpo Oliver hijo, “Bayo” Espinosa, Epimenio Guevara, Saúl Javier Brito, Beto Zabaleta, Carlos Mario Isaza, Augusto Villadiego, Darío Pavajeau, Jaime y Juan Tadeo Orozco, Andrés Ucros y su hijo Pepo, Moisés Campo, “Tico” Aroca, los hermanos Lora, Juancho Escudero, Juancho Puerta, Carlos Loaiza, los hermanos Noguera, Jaime López, Genaro Pérez y muchos más que siguen manteniendo viva la llama de la gallística costeña.

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En medio de esa pléyade de grandes criadores emerge con fuerza y prestigio el nombre de Carlos Lleras Solano Cerchiario, conocido cariñosamente como “Llerita”, un hombre cuya esencia humana es tan grande como su pasión por los gallos finos. Quienes lo conocen saben que se trata de un ser humano excepcional, noble, leal y transparente, de esos amigos difíciles de encontrar en la vida.

“Llerita” construyó su vida con trabajo, esfuerzo y disciplina. Desde muy joven entendió el valor de la lucha honesta y logró abrirse camino en el sector público, donde cosechó reconocimiento y respeto. Hoy disfruta con orgullo el fruto de su trabajo al lado de su esposa, hijos y nietos, quienes representan el mayor tesoro de su existencia.

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Proviene además de una familia honorable y respetada. Hermano de Jorge Solano, recordado profesor de sociales en el mítico Colegio Roque de Alba de Villanueva, y de Suanny Solano, escritora y poeta destacada, compañera de labores en la Gobernación de La Guajira durante la administración de Nando Deluque. Una familia formada bajo principios de honestidad, cultura y servicio.

Pero si existe una pasión que acelera el corazón de “Llerita”, esa es sin duda el mundo de los gallos finos. Allí ha construido una cuerda reconocida en toda la región Caribe por la calidad de sus ejemplares, la bravura de sus líneas y el rigor de su cría. Sus gallos representan disciplina, genética y amor por este deporte tradicional.

“Llerita” posee en Barrancas una de las mejores crías de gallos finos de la región. Cuenta con alrededor de doscientos ejemplares y selecciona cuidadosamente las mejores gallinas para garantizar gallos de excelente raza, temple y valentía. Cada ejemplar pasa por rigurosos procesos de preparación física y control, porque él entiende que los gallos finos son como los grandes boxeadores: requieren disciplina, resistencia y carácter.

En cada feria gallística donde participa, sus ejemplares muestran bravura, velocidad y calidad en el pico y la espuela. Allí se escucha la voz emocionada del gallero: “¡Pica pollo… tira pollo… tú eres mío!”, mientras el ruedo se llena de emoción y adrenalina. Y casi siempre, la cuerda de “Llerita” termina ocupando lugares de honor entre los mejores criadores del Caribe colombiano.

Valledupar, Barranquilla y La Guajira conocen de sobra la calidad de sus gallos. Sus ejemplares han sido reconocidos por su plumaje, resistencia y nobleza en combate. Por eso “Llerita” siempre aparece entre los primeros puestos en las competencias gallísticas, consolidando un prestigio ganado con años de dedicación y constancia.

Sin embargo, más allá de los triunfos, existe algo que distingue profundamente a Carlos Lleras Solano: su calidad humana. Porque en el mundo gallístico los verdaderos hombres entienden que quienes pelean son los gallos y no los galleros. Por eso, al terminar cada combate, “Llerita” abraza con humildad a su contendor, haya ganado o perdido. Esa caballerosidad es la marca de los grandes.

Su sonrisa franca y su alegría contagiosa lo convierten en el alma de muchas concentraciones gallísticas. Llegar a su residencia es encontrarse con un ambiente de amistad sincera, hospitalidad y respeto, donde junto a su amada esposa recibe con cariño a familiares y amigos.

La cultura gallística hace parte de la identidad popular del Caribe colombiano. Es una expresión social profundamente arraigada en nuestras tradiciones y en la historia de nuestros pueblos. Como afirmaba Émile Durkheim, no existe colectividad sin cultura ni comunidad sin historia. Y en esa historia, los gallos finos representan también encuentro, amistad y convivencia.

El deporte gallístico continúa reuniendo a hombres y mujeres de todas las clases sociales en torno a las grandes ferias del país. Allí convergen generaciones enteras que mantienen viva una tradición donde el honor, la palabra y la amistad siguen teniendo valor.

Carlos “Llerita” Solano Cerchiario encarna precisamente ese espíritu noble del gallero auténtico. Hombre disciplinado, honorable, apasionado por los gallos finos y constructor de una de las mejores cuerdas de la región Caribe. Su nombre ya ocupa un lugar especial entre los grandes criadores de nuestra tierra.

Aplausos para este gran amigo barranquero y guajiro de corazón, ejemplo de lealtad, humildad y amor por la tradición. Porque hablar de “Llerita” Solano es hablar de pasión, de amistad y de una vida entera dedicada a preservar la grandeza de los gallos finos en el Caribe colombiano.

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