Edicion mayo 7, 2026

El Despertar de Riohacha: De la Desolación a la Ética del Bien Común

El Despertar de Riohacha: De la Desolación a la Ética del Bien Común
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Columnista - Dorafanny Vargas Correa
Columnista – Dorafanny Vargas Correa

Riohacha hoy no es el reflejo de sus sueños, sino el sedimento de una herencia amarga. Al caminar por nuestras calles, el paisaje es elocuente: no solo falta infraestructura, sobra abandono. Lo que vemos es el resultado de un modelo que ha canjeado el futuro de miles por el beneficio inmediato de unos pocos. Es hora de enfrentar la realidad: la politiquería, esa vieja práctica de comprar votos, es la misma que luego nos regala desolación y ruina.

El ciclo es tan predecible como dañino. Cada periodo electoral, el poder se subasta al mejor postor, y el ciudadano, atrapado en la necesidad, entrega su voluntad a cambio de promesas vacías. Sin embargo, el costo de ese voto no se paga en efectivo; se paga con hospitales sin dotación, con vías que nunca llegan, con un acueducto que es más un mito que una realidad, con basuras a por doquier, con servicios públicos deficientes, con una ciudad oscura, con los índices más altos de criminalidad y con una juventud que no encuentra horizontes en su propia tierra.

La lógica de la ética: Una propuesta de cambio

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Frente a este estado desolador, no basta con la indignación; es necesario un cambio de paradigma. Debemos arrebatarle el poder a quienes han convertido la administración pública en un botín personal. La invitación hoy es a entrar en una nueva frecuencia: la lógica de la ética.

Hablar de ética en la política no es un romanticismo, es una necesidad técnica y humana. La ética es el compromiso innegociable con el manejo transparente de los recursos. Y cuando la ética guía la gestión, surge un fenómeno transformador: la estética puesta al servicio de la gente.

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¿Qué significa esto? Significa que lo público debe ser lo mejor. Que un parque, una escuela o un centro de salud no son solo estructuras de cemento; son espacios que dignifican al ciudadano. La estética en la política es el orden, la limpieza, la belleza de una ciudad funcional que respeta a quien la habita. Una Riohacha donde el espacio público invite al encuentro y no al miedo.

Un llamado a la acción

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No podemos permitir que la desidia se convierta en parte de nuestra identidad. Riohacha tiene la capacidad de ser la capital pujante que merece el Caribe colombiano, pero ese camino comienza por cerrar la puerta a la compra de conciencias.

Quitarle el poder a la politiquería es el primer paso para reconstruir nuestro tejido social. Es momento de elegir la dignidad sobre la dádiva, y la planificación sobre la improvisación. La ética debe ser el cimiento, para que la estética de una ciudad renovada sea, finalmente, el derecho de todos y no el privilegio de nadie.

Es hora de que Riohacha deje de ser un relato de ruina para convertirse en una crónica de esperanza y dignidad. El cambio no está en las urnas que se compran, sino en las mentes que despiertan.

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