
1. A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: “Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma”.
Hechos 23.
Pablo predica con denuedo el evangelio incluso ante sus adversarios. Su denuedo proviene de una convicción interna que ha servido a Dios con toda buena conciencia. El Concilio es el máximo organismo judío de toma de decisiones, conformado por 71 miembros. Pablo no teme ser interrogado; es más, aprovecha la oportunidad para predicar el evangelio.
El interrogatorio de Pablo ante el Concilio nos recuerda a Jesús. Pablo comienza su defensa, y Ananías el sumo sacerdote y a la vez presidente del Concilio, manda a los verdugos a golpear la boca del apóstol. Pablo lo acusa de ser “una pared blanqueada” (v. 3) porque se ve hermoso por fuera, pero en realidad está sucio por dentro y carece de cualidades propias de un verdadero líder.
Dios concede a Pablo sabiduría para superar la crisis. Pablo actúa con ingenio viendo que la multitud está compuesta tanto de saduceos como de fariseos. El Concilio, estaba conformado mayormente por saduceos y en un número menor, por fariseos. Estos dos grupos religiosos estaban confrontados por varios temas, entre ellos, por los asuntos de carácter teológico y político.

Pablo se aprovecha de esta disensión y menciona la resurrección, un tema sumamente controversial para ellos. En oposición a los fariseos, los saduceos niegan la resurrección de los muertos, la existencia de los ángeles y espíritus. Esto los lleva a una disputa sin precedentes. El comandante decide llevar a Pablo a un lugar seguro. Dios, quien le había dado sabiduría a Pablo, lo consuela esa noche y le revela su misión futura.
Pablo sigue avanzando en su misión en silencio, manteniendo su conciencia religiosa, aun en medio del peligro de muerte. Así, nos conmueve profundamente al mismo tiempo que nos da un ejemplo de lo que es la verdadera fe al no conformarse con el mundo por su propia seguridad. Por su parte, el Señor vuelve a confirmarle a Pablo su misión en estos momentos aterradores ante la muerte y le da el coraje y la fuerza, que el mundo no puede dar, a través del consuelo y el aliento.
La misión que el Señor le dio al cristiano es la razón de vivir y el objetivo de ser. De este modo, podremos conocer la bendición verdadera, una gracia increíble, y vivir una vida inconcebible para el mundo, cuando seamos completamente fieles a nuestra misión.
Dios le da coraje y fuerza a quien cumple Su misión hasta el final, de acuerdo con la conciencia religiosa.
Dios les guarde.






