
Para nadie es un secreto que soy fan de Carlos Vives. Durante más de 30 años la admiración por este artista samario inigualable no ha dejado de crecer, tanto como el disfrute por su maravillosa música que con el paso del tiempo atrae cada vez más, al público nacional e internacional.
Recientemente estuvo en Estados Unidos promocionando su último sencillo “Te Dedico”, cuyo video protagoniza su hijo Pedro, junto a una joven con quien disfruta un atardecer en su natal Santa Marta. Confieso que vi con detalle e incluso repeticiones, cada podcast al que fue invitado en su paso por la seductora ciudad de Miami. De la mano de Marko (La Nave), Juancito (Desde Cero), Rodner Figueroa (Cara a Cara) y mi querido George Harris (Palabras Ciertas), Vives sostuvo increíbles conversaciones revelando detalles inéditos de su fructífera carrera artística, así como de su vida personal y familiar.

En cada encuentro, el cantante reafirma su compromiso con la identidad y la cultura colombiana, el insondable amor por su familia, su apoyo irrestricto como padre de cuatro hijos a los caminos que cada uno de ellos ha escogido, su reconocimiento, gratitud e incondicional amor por su esposa Claudia Elena Vásquez, y los grandes aprendizajes que este camino le ha dejado en más de cuarenta años de carrera en la televisión, el teatro, la música, el empresarismo y el emprendimiento social a través de la reconocida Fundación Tras la Perla que lidera la médico Isabel Vásquez Ángel en su querida Santa Marta.
Sobre su última canción quiero decir, que se trata de un bello llamado a volver al romanticismo. Ante la expresión de su esposa quien lo increpó afectuosamente diciéndole que ya no se escribían canciones para dedicar, pronto este le respondería que ya la tenía y que se llamaba: Te dedico. Hoy esa preciosa canción hace parte de mis favoritas para escuchar mientras trabajo o escribo en mi computador, cantándola a todo pulmón, convencida del valor de su mensaje, y deleitándome además con la grabación de su presentación en la gala de los Premios Lo Nuestro a donde Carlos Vives fue protagonista en el escenario.

“Ya no se escribe de amores, ya no se escuchan canciones de esas para enamorar” entona Vives suavemente al inicio de la canción. Y es que, romántico como su esencia caribeña es, criado en el seno de una familia donde la música era protagonista y donde las voces de emblemáticos juglares como Leandro Díaz (Q.E.P.D.), convocados por la entrañable amistad con su padre, el médico Luis Aurelio Vives (Q.E.P.D.), las guitarras y voces anunciaban amores, desamores, anécdotas y noticias de la Provincia.
Influenciado por ese especial entorno, Carlos convirtió su don en un puente para conectar el folclor, la identidad, las raíces, la historia y la cultura colombiana con el mundo, de manera auténtica y sin mayor ambición que ser original. La fama sería la consecuencia lógica de atreverse a hacerlo, aunque en el camino superó innumerables obstáculos y vicisitudes propias del sendero elegido y labrado con grandes esfuerzos y con inmenso amor por su tierra, por su cultura y con la convicción de mantenerse a lo largo de varias décadas, fiel a su esencia.

Sus fans en el mundo estamos a la expectativa de El Último Disco y de su próxima gira Tour al Sol que iniciará en Canadá en abril, aunque antes estará en Aruba el sábado 28 de marzo deleitando a ese gran público isleño como lo hiciera en la década de los 90´s y que se inmortalizaría en aquella especial interpretación de su éxito La Cartera.
Felicitaciones y mis deseos de éxito y bendiciones por montón a mi querido Carlos Vives, a su esposa Claudia Elena, gerente de ese Team Vives quien con su liderazgo visionario hace posible que sigamos disfrutando del gran talento que nos enorgullece como colombianos y que seguirá contando y cantando historias como solo ese gran artista puede hacerlo.






