
24. “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo esté, también ellos están conmigo, para que vean mi gloria que me has dado, pues me has amado desde antes de la fundación del mundo”.
Juan 17.
La oración de Jesús refleja Su esperanza en los discípulos. Aunque los discípulos serán esparcidos por un poco de tiempo (Juan 16:32), pronto recibirán el Espíritu Santo y muchos creerán por ellos. Jesús pide por la unidad incluso por aquellos que habrán de creer (Juan 17:20-21). Por unidad no se refiere a una organización jerárquica, sino una relación, basada en el amor y en el servicio.
El Padre y el Hijo uno es (Juan 10:30). Pero Satanás viene a atentar contra la unidad con división y calumnias. El mundo nos impulsa a ser egoístas, y se opone a la unidad. Pero la unidad entre los creyentes es un canal por donde fluye el amor de Dios hacia el mundo (Juan 17:23).
La unidad es la voz que proclama a Dios y a Jesús enviado por Él al mundo.
Jesús pide que allí donde Él esté, también estén Sus discípulos (v. 24). Si consideramos comolugar en donde Jesús está, entendemos que se trata de una morada; pero sí lo consideramos como un estado, se refiere a una íntima relación con Dios. Jesús desea que los discípulos sepan que Dios le ha amado desde antes de la fundación del mundo.

El amor de Dios está también en los que creen en Jesús (Juan 17:26). Por tanto, los que son amados primeramente por Dios, pueden transmitir ese amor al mundo. El que conoce el amor de Dios tiene la certeza de que Dios envió a Jesús como una ofrenda de paz (Juan 17:25).
La clave para recibir la vida eterna es conocer a Dios por medio de Jesús, nuestro Salvador y Señor (Juan 17:3).
La noche anterior a ser crucificado, Jesús termina la Última Cena con Sus discípulos e intercede en oración por el futuro de estos y de los fieles. El núcleo de esta oración es que, así como el Padre y el Hijo son uno, los creyentes también deben estar plenamente unidos en amor.
La Iglesia que es el cuerpo de Cristo, solo puede cumplir su función correctamente cuando cada miembro se une de manera orgánica bajo la autoridad de Cristo como cabeza. Jesús oró para que todos los creyentes fueran uno y pudieran participar de la gloria que el Padre le había otorgado.
Cuando los creyentes se aman entre sí, el mundo puede conocer quién es Dios, a través de ese amor.
Jesús desea que los fieles sean uno y formen una comunidad que participa de la gloria de Dios.
Dios les guarde.






