Edicion enero 31, 2026

CAMBIEMOS Y SEAMOS UNA NUEVA CRIATURA

CAMBIEMOS Y SEAMOS UNA NUEVA CRIATURA
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Rvdo. Robinson Mejía Iguarán
Rvdo. Robinson Mejía Iguarán

1. Tomó entonces Samuel una redoma de aceite, la derramó sobre su cabeza, lo besó, y le dijo: “¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel?”

  9. Aconteció luego, que apenas volvió él la espalda para apartarse de Samuel, le mudó Dios el corazón; y todas estas señales acontecieron en aquel día.

  10. Cuando llegaron allá al collado, la compañía de los profetas les salió al encuentro. Entonces el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, y profetizó entre ellos.

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1 Samuel 10.

Saúl fue elegido por Dios y no por los hombres. Esto es claro a partir de lo que dice Samuel, que Dios había ungido a Saúl como líder de Israel (v. 1). Para demostrarlo, Samuel relata una serie específica de acontecimientos que se cumplirían en su camino a casa. Esto le confirmaría a Saúl que Dios le había hablado a través de Samuel.

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Si la profecía acerca de Selsa, Tabor y Gabaa no se cumplan, entonces Saúl sabría que Samuel no era un verdadero profeta. Así que, Dios no quiso que Saúl dudara posteriormente de su llamado, de modo que le dio una confirmación específica a lo largo del camino. Al responder al llamado de Dios, podemos también confiar en su confirmación a lo largo del camino.

Dios le cambió el corazón a Saúl y “todas estas señales acontecieron en aquel día” (v. 9), cuando Saúl dejó a Samuel y continuó su viaje. Entonces, cuando llegaron a Gabaa, un grupo de profetas les salió al encuentro, y” espíritu de Dios vino sobre él con poder”, y Saúl profetizó. Esto debió ser especialmente sorprendente para algunos que habían conocido a Saúl por un largo tiempo.

Saúl se convirtió en un hombre nuevo, cuando el Espíritu del Señor lo revistió de poder. Además, Saúl le contó a su tío sólo una parte de lo que Samuel le había dicho. Saúl pudo haber experimentado lo que muchos experimentamos tras un encuentro con el Señor: un ataque del enemigo que nos acobarda para contarles a los demás lo que Dios ha hecho en nuestra vida.

Sólo el Espíritu del Señor nos puede dar un corazón nuevo e infundirnos valentía.

Israel se encuentra en un gran punto de inflexión. Se encuentra ante una encrucijada, en la que por un lado, está el gobierno teocrático, en el que son gobernados directamente por Dios. Pero por otro, está la opción de ser como las demás naciones a su alrededor, ser un reino gobernado por un líder poderoso. El problema está en que ellos rechazan la soberanía y el gobierno de Dios (1S. 8:7). Dios le concede su deseo, y desea levantar un nuevo rey, apartado de las demás naciones.

¿Me encuentro ante un punto de inflexión hacia una nueva vida? Entonces recordemos a Saúl que fue renovado por las tres señales: busquemos satisfacer la voluntad de Dios antes que las expectativas del mundo; alimentémonos espiritualmente primero antes que físicamente; y anhelemos ser transformados por el nuevo corazón y Espíritu que recibimos de Dios.

La obra nueva se cumple solamente por medio de personas que han sido transformadas en su corazón y Espíritu por Dios. Dios les guarde.

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