Edicion febrero 1, 2026

Aterra amenazas de expansionismo por presidente Donald Trump

Aterra amenazas de expansionismo por presidente Donald Trump
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Columnista - Martín Barros Choles
Columnista – Martín Nicolás Barros Choles

A partir del siglo XX, las colonias se liberaron de quienes ejercían dominios territoriales, entre los que podemos recordar: Inglaterra, Rusia, España, Francia, Holanda y Portugal; entre otros, naciones europeas que se lanzaron y extendieron a descubrir, saquear y apropiarse de territorios, aprovechando las condiciones de inferioridad e ignorancia de habitantes en América, Asia y África, predominando las armas y piraterías con invasores. Los territorios colonizados, una vez liberados, se constituyeron en naciones autónomas, con gobierno propio, poderes legislativos y judiciales. En algunos lugares hubo alzamientos humanos y batallas de rebeldes armados, que resistían y defendían, reivindicando derechos, manejados por extranjeros. Aún existen algunos estados que, consciente, continúan sin problemas aceptando condición de protectorados, imperados en varias islas. Los reyes y las dictaduras son figuras incompatibles con democracias no disfrazadas.

Después de haber superado tormentosas y desastrosas historias macabras, soportadas por la humanidad en el transcurrir viviente, acaparamiento de territorios propicios a explotaciones de riquezas naturales, asesinando, sometiendo y esclavizando en servidumbre a personas abandonadas, desamparadas y desprotegidas, sometidas a abusos, maltratos y castigos, coartando y limitando libertades, derechos y medios de subsistencia, bajo condiciones irrespetuosas e inhumanas. No es raro observar en esta modernidad prácticas similares aisladas para ejercer dominios, pero no alcanzan a perdurar; se desboronan, cayendo por su propio peso.

Estamos observando un dragón apocalíptico avasallando acaparamientos de naciones y estados que gozan de régimen nacional constitucional y legal, libres, autónomos y democráticos, para tomárselos por las buenas, por terror o por fuerza y fuego de las armas disparadas. Iniciaron con Venezuela, capturando al presidente Nicolás Maduro, después de haberle parqueado una gran flota de guerra frente al océano Atlántico y mar Caribe, a manera intimidatoria para que el presidente Maduro emigrara, ofreciéndoles garantías mínimas a las exigidas, que al no aceptarlo lo invadieron, masacraron los anillos de seguridad, neutralizaron con ondas electromagnéticas operaciones de servicios de energías, telecomunicaciones y equipos de reacciones bélicas, que además de neutralizarlo los destruyeron bombardeándolo, dejándolos inservibles.

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El emperador que ejerce la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, está exponiendo a su nación a graves peligros de estabilización, con acciones que restan antes que sumar, internas y externas, amenazando al presidente Petro de repetir con él lo de Maduro, continuando hazañas de prácticas similares a Venezuela con otras naciones vecinas: Canadá, Cuba y México por América, y Groenlandia por Europa, encaprichado en anexarlo a Estados Unidos, lo que todavía no ha hecho con la isla de Puerto Rico, que desde hace muchos años está bajo protectorado, aspirando que lo reconozcan y anexen como el Estado No. 51, pero nada. Ahora el presidente Trump quiere apropiarse de Cuba para nombrar al secretario de Estado, Marco Rubio, presidente.

Tiene en jaque a Groenlandia, contra el apoyo de la Unión Europea, Rusia, India y China, que brinda total respaldo, esta última con inversiones en el territorio ártico. Canadá y México rechazan con temores, intimidaciones, chantajes e incrementos arancelarios a exportaciones e intercambios de ventas comerciales y servicios, amparados en convenios bilaterales y multilaterales, avalados mutuamente por los poderes legislativos que conforman acuerdos de comercio internacional. También quiere apoderarse de Panamá y quizás cuantos más estarán en la mira del dragón botafuego en su afán desbocado de avasallar el mundo a sus manos, que repercutirá en el futuro negativamente en su nación, como consecuencia de las perversas acciones provocadoras de diversas reacciones violentas impredecibles.

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En el foro económico y operaciones de negocios llevado a cabo en la ciudad de Davos, Suiza, en el que participó el presidente Donald Trump, reflexionó y desistió de utilizar la fuerza para el despropósito de apropiarse por interés estratégico de un territorio ubicado en el continente europeo. También propuso celebrar acuerdo de paz, comprometiendo al secretario general de la OTAN y miembros de la Unión Europea. Pero personas impredecibles e irrespetuosas no son confiables, por variedades en comportamientos caprichosos, radicales, contradictores y sectarios, rebasando límites normales y tolerantes, que aterran por posturas repugnantes y chocantes que, de no evitar y prevenir, incidirían en desenlaces desastrosos, originando graves consecuencias en rupturas y relaciones diplomáticas por degradaciones humanas generadoras de conmociones y desequilibrio político internacional.

En la conmemoración del primer año de gobierno del presidente invasor y expansionista Donald Trump, exaltó el registro de 365 logros durante el año, entre los que menciona la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, intervención en Israel, Medio Oriente, Rusia y Ucrania, mediación en Siria y divergencia con Irán, entre otros.

También hizo alusión a las persecuciones y deportaciones internas, las imposiciones unilaterales de aranceles, violando acuerdos internacionales, y de los bombardeos a lanchas que, según su criterio, transportaban narcotráfico, sin advertencias ni señales de detención, asesinando vilmente seres humanos. Sin embargo, el presidente Trump ganó un récord en encuesta al tener, en el primer año de gobierno, la desaprobación más alta en la estadística histórica: 63 % de mandatario de EE. UU.

Se dispararon los precios de productos y servicios por causa de aranceles y persecución de emigrantes, que se ocupaban de servicios que no realizan los americanos, tales como: aseo, albañilería, cocina, operaciones agrícolas, niñeras, transportes y otros operadores de servicios.

Colombia también estuvo en el ojo del huracán del presidente Trump, quien tildó al presidente Gustavo Petro de narcotraficante que tenía fábrica de cocaína, por las relaciones con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, señalado de pertenecer al cartel de los Soles. Originó un rifirrafe entre los presidentes Trump y Petro, con desafío del mandatario colombiano, que después de la captura de Maduro Trump lo amenazó con repetir capturarlo como al mandatario vecino, que se encuentra en cárcel de Estados Unidos, y el presidente Petro se chupó.

El asunto se tornaba confuso y preocupante, lo que dio lugar a intentar dialogar, bajar la temperatura de choques y contrachoques, usando relaciones de vías diplomáticas, lo cual ha servido para conjurar la tormenta, reabriendo espacio de comunicación y entendimiento. La próxima semana, 3 de febrero, el presidente Gustavo Petro tendrá una cita para entrevista con el presidente de EE. UU., Donald Trump, en la Casa Blanca, Salón Oval, Estado de Washington. Esperemos cordialidad, respeto mutuo, con resultados fructíferos y positivos, que estabilicen y garanticen pacificación y alivien los estados emocionales alterados entre mandatarios de las dos naciones.

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