Edicion febrero 11, 2026

Los bloqueos y actos terroristas, afectaron duro al Cerrejón en 2025

Los bloqueos y actos terroristas, afectaron duro al Cerrejón en 2025
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Columnista - Hernán Baquero Bracho
Columnista – Hernán Baquero Bracho

En el año 2025, Cerrejón se vio significativamente afectado por los bloqueos recurrentes y los actos violentos contra la vía férrea que conecta la mina con el puerto de embarque en Puerto Bolívar, una infraestructura crítica para su operación. Esta línea férrea, de más de 150 kilómetros, es el eje logístico que permite el transporte diario del carbón, por lo que cualquier interrupción tuvo efectos inmediatos en la producción y en las exportaciones.

En primer lugar, los bloqueos protagonizados por comunidades y grupos sociales generaron suspensiones frecuentes del tránsito ferroviario. Estas acciones, muchas veces asociadas a reclamaciones sociales, ambientales o laborales, obligaron a la empresa a detener trenes cargados de carbón durante horas e incluso días, afectando la continuidad operativa y el cumplimiento de compromisos comerciales.

En segundo término, los ataques deliberados contra la vía férrea —como daños a rieles, sistemas de señalización o infraestructura asociada— representaron un riesgo grave para la seguridad. Cerrejón tuvo que activar protocolos de emergencia para evitar accidentes ferroviarios, priorizando la protección de trabajadores, contratistas y comunidades cercanas, lo que implicó paradas preventivas adicionales.

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Desde el punto de vista productivo, estas interrupciones redujeron los volúmenes de carbón transportados y exportados durante varios periodos de 2025. Cada día sin operación ferroviaria se tradujo en toneladas de carbón que no pudieron salir al mercado internacional, afectando los ingresos de la compañía en un contexto ya complejo por la volatilidad de los precios y la transición energética global.

El impacto financiero no solo recayó en Cerrejón como empresa, sino también en el departamento de La Guajira y los municipios productores. Menores exportaciones significaron una reducción en regalías, impuestos y aportes económicos que financian programas sociales, infraestructura y servicios públicos en una región históricamente vulnerable.

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En el ámbito laboral, los bloqueos y sabotajes generaron incertidumbre entre los trabajadores directos e indirectos. Las suspensiones operativas obligaron a reprogramar turnos, reducir actividades y, en algunos casos, detener labores, lo que afectó los ingresos de cientos de familias que dependen de la actividad minera y de su cadena de valor.

En términos de costos, Cerrejón tuvo que destinar recursos adicionales para la reparación de la vía férrea, el refuerzo de la seguridad y la implementación de medidas preventivas. Estos gastos no previstos incrementaron los costos operativos, disminuyendo la competitividad de la operación frente a otros productores de carbón en el mercado internacional.

Los bloqueos también deterioraron la relación entre la empresa y algunas comunidades, profundizando un clima de desconfianza. Aunque muchas protestas tuvieron origen en demandas legítimas, la recurrencia de las interrupciones y la presencia de actos violentos dificultaron los espacios de diálogo y negociación, afectando los esfuerzos de construcción de acuerdos sostenibles.

Desde la perspectiva logística, la falta de confiabilidad en el transporte ferroviario obligó a Cerrejón a replantear cronogramas de producción y embarque. La incertidumbre sobre cuándo podría operar la vía férrea impactó la planificación a mediano plazo y la relación con clientes internacionales que exigen cumplimiento estricto de contratos.

En el plano institucional, los hechos de 2025 pusieron presión sobre el Estado para garantizar la seguridad de una infraestructura estratégica para el país. La vía férrea de Cerrejón no solo es clave para la empresa, sino también para la economía regional y nacional, lo que reabrió el debate sobre el equilibrio entre el derecho a la protesta y la protección de bienes públicos y privados.

Asimismo, los constantes bloqueos y ataques alimentaron la percepción de riesgo para la inversión en La Guajira. Para potenciales inversionistas, la inestabilidad en una de las principales operaciones mineras del país envió señales negativas sobre las condiciones de seguridad y gobernabilidad en la región.

Finalmente, en balance, los bloqueos y los actos violentos contra la vía férrea en 2025 afectaron a Cerrejón en lo operativo, financiero, social y reputacional. Más allá de las pérdidas económicas, estos hechos evidenciaron la necesidad de soluciones integrales que combinen diálogo social efectivo, presencia institucional del Estado y garantías de seguridad, para evitar que este tipo de situaciones sigan golpeando a la empresa y, sobre todo, a La Guajira.

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