Después de meses bajo un intenso cerco militar que ha llevado a la muerte y captura de varios integrantes del anillo de seguridad del cabecilla alias ‘Iván Mordisco’, este reapareció en un video difundido recientemente, desde el que se pronunció sobre la operación estadounidense en Venezuela y lanzó un llamamiento a la unión de estructuras armadas ilegales.
La aparición del líder del Estado Mayor Central (EMC) ocurre en medio de una ofensiva de las fuerzas de seguridad colombianas en el área del río Caquetá, en jurisdicción de Mirití-Paraná (Amazonas), que desde el 1 de enero se mantiene con el objetivo de desarticular la red de protección delictiva que rodea a este cabecilla, señalado por narcotráfico, reclutamiento de menores y actos violentos.
En el video, ‘Mordisco’ criticó la intervención de Estados Unidos en Venezuela, un hecho que, según él, derivó en la captura del presidente Nicolás Maduro, y llamó a un bloque armado conjunto. En su mensaje exhortó al ELN, al EPL, a la Coordinadora Nacional del Ejército Bolivariano y a la llamada ‘Segunda Marquetalia’ a “dejar sus diferencias a un lado” y articular esfuerzos en lo que definió como una “unidad en la acción”.
El pronunciamiento se da en un momento de estrecha cooperación entre Colombia y Estados Unidos en materia de seguridad y lucha contra grupos armados ilegales, tras conversaciones de alto nivel entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump. Este acercamiento, parte de un entramado de apoyo militar y de inteligencia, ha tenido como foco principal el combate a organizaciones como el ELN, catalogadas por agencias estadounidenses como profundamente implicadas en actividades de narcotráfico en la frontera.
Por su parte, la Fuerza Pública colombiana mantiene la operación ofensiva, que combina labores del Ejército Nacional, Fuerza Aeroespacial Colombiana, Armada Nacional y Policía, con apoyo aéreo y control de corredores fluviales en la región. Según el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, estas acciones buscan debilitar la movilidad y capacidad operativa de las estructuras criminales que han aprovechado la geografía del suroriente para sus economías ilegales.
Hasta el momento, el balance preliminar de la ofensiva registra diez neutralizaciones —entre abatidos y capturados— y la recuperación de menores de entre 12 y 13 años reclutados por estos grupos, así como la incautación de armas, munición y medios fluviales utilizados en sus actividades.
Mientras las autoridades intensifican la búsqueda del cabecilla, por el cual se ofrece una recompensa de 4.000 millones de pesos, su reaparición ha generado alerta por el posible reforzamiento de alianzas entre grupos armados ilegales y la escalada de la violencia en zonas estratégicas de Colombia.
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